Por el Día del Amor
Su veneración se origina en el siglo XVIII en la Europa anglosajona y rápidamente se extiende a Europa y años después a gran parte del mundo, basada en diversas historias y leyendas de las cuales ésta es la más aceptada en la actualidad:
Valentín le leyó cuentos de la historia romana, le enseñó aritmética y le habló de Dios. Ella vio el mundo a través de los ojos de Valentín, confió en su sabiduría y encontró apoyo en su tranquila fortaleza.
"¿Valentín, es verdad que Dios escucha nuestras oraciones?", Julia le preguntó un día. -"Sí, mi niña. El escucha todas y cada una de nuestra oraciones", le respondió Valentín.
"¿Sabes lo que le pido a Dios cada noche y cada mañana? Yo rezo porque pueda ver. Tengo grandes deseos de ver todo lo que me has contado!"
Valentín le contestó: "Dios siempre hace lo mejor para nosotros, si creemos en Él". "Oh, Valentín, yo sí creo en Dios", dijo Julia con mucha intensidad.
-"¡Yo creo!" Ella se arrodilló y apretó la mano de Valentín. Se sentaron juntos, cada uno en oración. De pronto, una luz brillante iluminó la celda de la prisión. Radiante, Julia exclamó, "¡Valentín, puedo ver, puedo ver!"
"¡Gloria a Dios!", exclamó Valentín. En la víspera de su muerte, Valentín le escribió una última carta a Julia pidiéndole que se mantuviera cerca de Dios y la firmó: "De Tu Valentín", iniciando así la tradición de enviar mensajes de amor.
Fue ejecutado al día siguiente, el 14 de febrero del año 270, cerca de una puerta que más tarde fuera nombrada Puerta de Valentín para honrar su memoria. Fue enterrado en la que es hoy la Iglesia de Praxedes, en Roma.
Se cuenta que Julia plantó un almendro de flores rosadas junto a su tumba y desde entonces el árbol de almendras es símbolo de amor y amistad duraderos.












