diariodexalapa
Culturalunes, 16 de julio de 2018

Impresiones de Bogotá

Hay una especie de Metrobús, llamado Transmilenio, y varias líneas de autobuses a los que se puede acceder con una tarjeta de plástico que hay que recargar

Juan José Barrientos/Colaborador

Lo que me llamó la atención en Bogotá es que hay muchos edificios de diez y quince pisos construidos con ladrillo aparente, es decir sin revocar; la junta es invisible o mínima, y además hay una amplia gama de colores.

Hay una especie de Metrobús, llamado Transmilenio, y varias líneas de autobuses a los que se puede acceder con una tarjeta de plástico que hay que recargar; el precio de un trayecto es de unos 2 mil 300 pesos, es decir unos veinte pesos mexicanos.

También vi el mural que el alcalde Gustavo Francisco Petro mandó a pintar en un edificio como homenaje a Gabo y otro parecido, cerca de la parada donde tomé el autobús a la Candelaria, el centro histórico.

En la Plaza Bolívar, donde se encuentra la catedral, y en los alrededores, observé que se venden bolsitas de plástico con hormigas culonas, una especie de afrodisiaco.

Me acordé de un tubogán muy alto que vi en una piscina en Edmonton, Canadá.

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