Antier murió una bebé de neumonía
La precariedad, marginación y desnutrición, son los
El Heraldo de Chiapas
LAURA EMBRIZ/ALEJANDRO ESTRADA
Pese a la ayuda entregada por el gobierno estatal, los afectados lo único que desean es retornar a sus comunidades de origen, pues solo piden una cosa: vivir en paz.
Ahora, los desplazados viven en un campamento a mil 500 metros de altura, en casas de campañas improvisadas con nylon y palos, con las que tratan de protegerse del frío desde noviembre, con el “Jesús en la boca” y escuchando balazos.
[caption id="attachment_216285" align="aligncenter" width="800"] Entrega de medicamentos herbolarios por parte de la Misión de Bachajón de Jesuitas,[/caption]
“Ayer hubo balacera desde la 1:00 de la madrugada hasta las 6:00 de la tarde, nos escondimos en el monte”, comentó Ernestina.
Asimismo, el clima gélido y la desnutrición merman la salud de los infantes, informó la Misión de Bachajón de Jesuitas, quienes trabajan junto con la Diócesis de San Cristóbal de Las Casas en la entrega de medicamentos herbolarios para los agraviados.
“Neumonías, infecciones respiratorias, desnutrición y diarreas son los padecimientos que se agudizan”, refirió Julio Violante, encargado de la Misión; tan solo en este mes han muerto 13 refugiados.
Ernestina Pérez cuenta que las brigadas médicas llegan un día sí y otro no, a veces no llegan. Por si fuera poco, ella se ha sentido mal; ignora si es por enfermedad o por la tensión en la que vive diariamente.
Señalaron que la ayuda humanitaria llega, pero lo único que quieren es retornar a sus casas, rehacer su vida. “No podemos ir porque siguen los disparos; no queremos morir, no tenemos seguridad, por eso no nos salimos de acá”.




















