Fuerzas Laterales: Los movimientos bruscos de los vehículos, como frenadas repentinas o giros en intersecciones, generan fuerzas laterales que pueden empujar el pavimento, provocando su deformación.
Mezcla Débil de Asfalto: Un asfalto mal diseñado o de baja calidad puede no soportar adecuadamente las fuerzas a las que está expuesto, llevando a su deterioro y a la formación de empujones.
Pobre Compactación: Si el pavimento no está bien compactado, su estabilidad se ve comprometida, lo que facilita la aparición de deformaciones bajo el tráfico.
Infiltración de Humedad: El agua que penetra en las capas del pavimento puede debilitar su estructura, haciendo que sea más susceptible al movimiento y a la formación de empujones.
Cambios de Temperatura: Las variaciones extremas de temperatura causan expansión y contracción en el pavimento, lo que puede agravar el problema y llevar a la aparición de ondulaciones.