Entre tumbas y restos óseos
La creciente sobrepoblación en los dos panteones de Tuxtla Gutiérrez ha puesto en graves aprietos al Ayuntamiento Municipal
ULISES LÓPEZ
Para la comunidad tuxtleca el problema de la sobrepoblación en el Panteón Municipal ha generado molestia, enojo y hasta un negocio redondo.
“Vimos casos en años pasados, que las lluvias torrenciales formaron boquetes, en los cuales se podían observar las cajas y algunos restos óseos.
Eso hasta la fecha, lo siguen comentando los tuxtlecos pues generó conmoción, debido a esos graves daños, el Ayuntamiento municipal efectuó canales de desfogue, para evitar que se concentrara el agua en el panteón, pero cuando llueve se sigue formando ‘La Laguna’.
LOS MENESTEROSOS SON LOS MÁS VULNERABLES
Para la pastora Hilda Espinosa de Arévalo, fundadora del Centro de Consuelo y Habilitación Penetrando la Oscuridad, ha sido difícil darles cristiana sepultura a los desprotegidos, a los “sin identidad” como les dice ella.
El cuerpo fue llevado a un ejido donde le brindaron una cristiana sepultura, aunque para ello ya habían transcurrido casi ocho días.
Debido a que los cementerios municipales, en este caso el Panteón Municipal y el Jardín San Marcos, así como los ejidales de Terán y Plan de Ayala, están saturados, existen los de tipo privado.
“Ahorita venimos trabajando los entierros en forma de gavetas, para que en un hueco entren hasta tres cuerpos, con la finalidad de ahorrar espacios.
Cuando le damos cristiana sepultura a una persona, les colocamos encima una especie de loza y comenzamos a colocar paredes de concreto para que, si en dado caso se adelanta otro familiar tenga un espacio digno y no se compliquen la existencia”, destacó el enterrador.
Aun así, la situación es crítica y en algún momento de la historia la administración pasada ahondó en un nuevo panteón; no obstante, hasta este momento no ha habido ningún avance.

























