Presunto asesinato de bebé
FUE APARTADA DE LA MAMÁ POR EL PAPÁ, PARA TODA LA VIDA
ULISES LOPEZ
La tristeza y la desgracia observa en todos los rincones; Verónica toma un respiro profundo y musita con firmeza, “queremos justicia, esto no puede quedar impune, ahorita mi hija no está porque fue a ver una caja mortuoria para su niña”.
Al acercarse al borde de la jardinera para sentarse, todavía en el Semefo, trastabilló y en seguida se detuvo para erguirse y continuar.
Nuevamente toma un respiro. Se limpia las lágrimas y comienza a narrar lo sucedido.
“Fue durante la mañana del martes 25 de septiembre del presente año, cuando mi hija Catalina “N”, de 16 años de edad, dejó a una de sus hijas con su exesposo Usaí, de 40 años aproximadamente, en su domicilio situado sobre la 5ª Norte Poniente”.
Catalina se quedó con su otra niña (Sonia).
Ambas -Sonia y Keila (hoy occisa)- son gemelas y esto había llenado de mucha alegría a Catalina, al momento del parto.
Tras la separación, ella había dejado a una de sus pequeñas con su expareja a petición de él, por lo que accedió sin ningún problema. Luego, partió con su bebé y optó por dirigirse a casa de sus padres, situado en el municipio de Pueblo Nuevo Solistahuacán.
LOS ÚLTIMOS MINUTOS DE KEILA
Ese mismo día, pero por la noche, Catalina recibió una llamada de Usaín.
“Keila ha muerto por una bronquitis, se ahogó con su saliva”, fueron las palabras de aquel hombre atrás del teléfono.
Esto preocupó a Catalina, quien regresó a Tuxtla Gutiérrez, para ver lo ocurrido. Ese misterio y terror desbordó en un llanto desconsolado en la jovencita, pues su pequeña no estaba enferma.
Al arribar a Tuxtla, la dama se dirigió al nosocomio en donde había sido hospitalizada Keila. Ahí estaba la nueva pareja de Usaín, de nombre Raquel.
“Ambos se mostraron a la defensiva, deseaban que fuera enterrada cuanto antes”, comentó Verónica, quien sostenía con estoicismo a su nieta.
Fue así que durante la madrugada del miércoles, el cadáver fue llevado al anfiteatro. Esto enfureció a Raquel y a Usaín.
Por otro lado, es necesario precisar que, Usaín tiene dos taquerías y un negocio de “chacharas” en la capital del estado, y hace unos meses había dejado a Catalina para comenzar una nueva relación con Raquel.
NO FUE MUERTE NATURAL
“Tras la muerte de una de sus pequeñas, mi niña no para de llorar, ya no quiere probar los alimentos, se está marchando por el dolor”, aseguró Verónica.
Fue durante la noche del miércoles cuando el personal del Semefo dio todos los detalles del fallecimiento de Keila.
No fue una tos. Tampoco fue bronquitis. Se trataba presuntamente de un asesinato. El cuello de la pequeña tenía unas huellas profundas y amoratadas; la fuerza con la que hicieron presión en su extremidad fue tal que, algunos rasguños sangrantes se marcaron.
La agonía de Keila fue lenta y dolorosa, hasta que sus pulmones se detuvieron y su piel se tornó pálida como la de cualquiera cuando se asusta.
Un grito desgarrador emanó de la boca de Catalina y ahí mismo, en el Semefo, exigió a las autoridades que hicieran algo al respecto.
En los ojos de Verónica se dibujaba un violento terror, entre palabras cortadas, trémula, ronca y ahogada señaló, “fue Raquel y Usaín quiso ocultarlo”.
Las autoridades no han hecho nada al respecto para darle seguimiento a este homicidio y de esta forma descifrar este lamentable caso.
Al dar las 15:20 horas de ayer, una caja mortuaria arribó a la Semefo para sacar los restos y trasladarlos a Pueblo Nuevo Solistahuacán, en donde serán enterrados. Ahí sus seres queridos le darán el último adiós.
Finalmente, Verónica manifestó a este medio que, “la familia exige justicia y que los responsables de este terrible crimen sean llevados tras las rejas. No puede quedar impune este caso”, aseveró.






















