Tendenciasjueves, 17 de abril de 2025
¡Así es como se prepara el tepache en Chiapas!
Una bebida tradicional que podemos encontrar en la gastronomía chiapaneca en las diversas calles de nuestro estado
Leonardo Ruiz / El Heraldo de Chiapas
Una bebida tradicional que podemos encontrar en la gastronomía chiapaneca en las diversas calles de nuestro estado
Leonardo Ruiz / El Heraldo de Chiapas

En el corazón del Soconusco, bajo el calor intenso de la costa chiapaneca, una bebida tradicional se mantiene viva entre sabores tropicales y saberes ancestrales. Se trata del tepache, una bebida fermentada de origen prehispánico que ha resistido el paso del tiempo, conservando su esencia en las cocinas populares de Chiapas.
El tepache es una mezcla de sencillez y sabiduría popular. Su preparación parte de la piña madura, aprovechando sus cáscaras y corazón, partes comúnmente desechadas, para dar vida a una bebida de sabor ácido, dulce y levemente espumoso. Esta tradición no solo refleja una forma ingeniosa de reutilizar alimentos, sino también una conexión profunda con los ciclos naturales de la fermentación.
Cáscaras y corazón de 1 piña madura
1 a 1.5 litros de agua filtrada
200 g de azúcar morena o piloncillo (al gusto)
Opcionales: 1 rama de canela, 3 clavos de olor, 1 anís estrella

El proceso es simple, pero requiere cuidado. Primero, se disuelve el azúcar o piloncillo en el agua filtrada. Luego se incorporan las cáscaras de piña y, si se desea, las especias. La mezcla se cubre con un paño limpio y se deja reposar de tres a cinco días a temperatura ambiente. Durante este tiempo, la fermentación transforma el azúcar en una bebida refrescante, mientras una espuma blanca aparece en la superficie, la cual debe retirarse para asegurar un resultado limpio y seguro.
Una vez que el tepache alcanza su punto justo (con ese balance entre dulzura, acidez y efervescencia natural) se cuela y se refrigera para detener el proceso. Algunos optan por una segunda fermentación en botellas herméticas, buscando una bebida más chispeante, similar a un refresco artesanal, pero hecho con ingredientes naturales y sin conservadores.
Aunque el tepache se prepara en distintas partes del país, en Chiapas conserva una identidad regional marcada. Es común encontrarlo en fiestas patronales, ferias locales y reuniones familiares, acompañado de tamales, antojitos o frutas típicas de la región. Su sabor varía ligeramente de una comunidad a otra, pero en todos los casos representa un vínculo con las raíces culturales del estado.
Hoy en día, esta bebida no solo se mantiene viva gracias a las familias que conservan la tradición, sino también a nuevos proyectos que buscan rescatarla con enfoques contemporáneos. Se han empezado a ver versiones con mango, tamarindo o incluso infusiones con jengibre, adaptaciones que respetan la esencia original mientras conquistan nuevos paladares.
En un mundo cada vez más industrializado, el tepache chiapaneco es un recordatorio de que la sabiduría ancestral, la paciencia y el respeto por los procesos naturales siguen teniendo un lugar en nuestras mesas. Fermentado con historia, servido con orgullo: así se bebe Chiapas.