¡Champurrado, tradición mexicana! ¿Cuál es el origen de esta bebida?
Más que una bebida caliente, es tradición viva: un vínculo entre pasado y presente que se renueva en cada sorbo
Thelma Azucena Dominguez Miranda / El Heraldo de Chihuahua
En cada trago de champurrado se asoma un sabor cálido que remite a la memoria colectiva: chocolate de metate, dulzor profundo del piloncillo y el cuerpo reconfortante del maíz tostado.
➡️ Únete al canal de WhatsApp de El Heraldo de Juárez
Su carácter representativo no es casual: el grano que le da sustento ha sido base alimentaria durante milenios y su preparación quedó asentada en registros antiguos.
El origen del champurrado es prehispánico. En tiempos de los aztecas, el maíz era aprovechado al máximo para crear alimentos y bebidas destinadas tanto a la nutrición diaria como a los rituales.
Aquel atole primigenio se bebía caliente y, con el paso del tiempo, se le añadieron condimentos para aportar dulzor y energía. Así, el cacao se integró a la mezcla, extendiendo su consumo por amplias regiones de Mesoamérica.
Sin embargo, el champurrado que hoy se reconoce tomó forma definitiva tras la llegada de ingredientes del Viejo Mundo. La caña de azúcar aportó el piloncillo, elemento clave para el sabor actual.
La palabra que nombra a la bebida es una onomatopeya del sonido al mezclar líquidos, adoptada en México para designar esta preparación emblemática.
























