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Localsábado, 26 de octubre de 2024

“He sido buena para lo malo”: Cómo descubre Fabiola sus adicciones (Parte II)

Fabiola tuvo que vivir una serie de sucesos fuertes en su vida para que se diera cuenta de su problemas a causa de sus adicciones al alcohol y las drogas

Delia Marí

- Yo seguí llegando a la escuela, porque mi hermana la mayor me dijo, tú no te vas a salir de la escuela; yo te voy a apoyar con los niños. Mi papá que te apoye con el pasaje, pero vas a seguir llegando.

Yo con mi padre llegué un viernes, y el lunes estaba yo en la escuela presentando exámenes. Le agradezco mucho a ella porque me apoyó. Yo nada más logré terminar mi preparatoria.

Entonces, él también terminó su prepa, y yo llegaba al Cobatab también. A mi hija la crió su mamá. Desde que yo me alivié, ella se hizo cargo de mi hija, pero empezaron los problemas porque el alcoholismo empezó a presentarse también por parte de él.

Entonces, él se fue a trabajar a Monterrey para poder mantener a mi hija. Entonces, a mí me dio libertad ver que su mamá era una mujer analfabeta y que era muy dedicada a su casa, y al ver que tenía la oportunidad de cuidarme a mi hija.

Ella no le decía nada a su hijo por tal de que yo no me fuera de ahí por la niña. Se acostumbró muchísimo a ella. Siempre estaba pendiente, la llevaba en una carriola todos los días a la tienda. O sea es su niña.

Entonces tuvimos problemas y me tuve que separar de él, y me tuve que ir acá a mi mamá, y eso me dio libertad para salir a tomar, y otra vez ya mi mamá no me puede decir nada, ya soy mamá, soy liberal, soy libre.

Me salía con mis amigos.

El Heraldo de Tabasco: ¿No trabajabas?

Yo sabía que haciendo berrinche podía tener lo que quería, en este caso era dinero Mi papá nada más para eso me sirvió, para darme dinero, porque el cariño nunca lo tuve por parte de mi papá, solo en ocasiones.

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Y agarro a mi niña, no sé dónde puse a la niña y la adormecí, y yo me salí a bailar con mis compas, con mis amigas.

Entonces agarro a mi niña y empiezo a caminar, ya estaba amaneciendo. Y me dice vamos a la casa; yo me hice la difícil: No, yo no quiero ir contigo.

Y lo que me gustó de este señor es que me daba mucho cariño, y era muy atento conmigo. Mi papá no me hablaba tan bonito como me hablaba este cabrón.

Entonces empecé a salir con él; me recibía con las canciones de Julio Malvara y el six de cerveza ahí en el carro; eso me hace sentir bien. Solo por aprovecharme de él también, pero sentía yo que sí lo estimaba, como era atento conmigo.

Siempre he sido desobediente, rebelde, y nunca he querido hacer caso a mi mamá, y yo le reclamaba. Entonces, empecé a conocer la pena a causa de un amigo

El Heraldo de Tabasco: ¿De él?

- No, mío. Me dijo “¿no sabes que si te tomas una piedrita te va a bajar la borrachera?”

El Heraldo de Tabasco: ¿Tú sentiste la fumada?

Yo me sentía querida, sentía que ese chamaco me amaba porque me daba lo que a mí me gustaba, y aparte cariño. Ya eran dos relaciones que yo tenía, todo en un entorno de alcohol y droga.

Cuando mis papás se enteraron que yo estaba saliendo, mi mamá me dijo: “Tú vas para el panteón. Porque ¿qué te puede esperar de eso? No tienes nada, no lo ves. Pero yo estaba enamorada

El alcoholismo y la droga siempre estuvo presente. Yo en todo mi embarazo siempre tenía mota. A las piedras les bajé porque ya estábamos viviendo en familia

El Heraldo de Tabasco: ¿Llevaste cuchillo contigo?

Y me dijo ¿Sabes qué? No es con sus amigos que se queda, es que no sale de un clandestino donde lo atiende una muchacha y con ella que anda.

Lo que me gustó del Cristal Es que los litros de cerveza que yo tomaba No me hacía perder la cabeza. Siempre me acordé de todo, pero físicamente sí fue matándome.

Y empecé a llegar a un punto de un primo. Entonces ya ahí, al quedarme, al estar ahí veía yo que llegaba un compañero

El Heraldo de Tabasco: ¿Quién es?

“Ya vas a empezar, yo sólo vine a poner. Ya me vas a perder en tu comida”. Cuando no me decían nada de la comida, como soy muy violenta les decía: “pues ahí está tu comida”.

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