elheraldodetabasco
Localviernes, 17 de mayo de 2019

Suplican que no les trague la tierra

A dos años de haberse desplomado cerca de 11 viviendas viven al borde del colapso.

Raquel May Olán

Ante ello, se dijeron confiados que están cuidados por “la mano de Dios” ya que sus viviendas están a la orilla del rio Pichucalco, el cual en el 2017 se comió a más de una decena de viviendas, que hoy en día lucen enmotadas y casi en el fondo de este caudal.

“Vivimos con la encomienda de Dios, él nos cuida, y él nos cuidará, no tenemos de otra, él es nuestra salvación, pero confiamos en que nos cuida y no nos pasará nada”, apuntó la señora Eva García Méndez.

“No se puede ni caminar por ahí, pero ahí vemos como nos las ingeniamos, a veces a las personas de la tercera edad tenemos que ayudarlas a que pasen, porque no se puede”, indicó don Pedro Gerónimo Méndez.

A lo que continuó: Nos reubicaron pero muchos no nos quisimos ir a las casas que estaban dando, en bicentenario, no sirven, y no aceptamos, además fue una casa por familia y aquí había tres familias en una casa, y están chiquitas, no íbamos a hacer nada.

Será con recursos propios que estos colonos construyan el puente, y aunque por el momento van a pasar “cómodamente”, el peligro de que el rio se coma sus casa está latente a cada instante, principalmente en esta temporada de sequía.

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