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Locallunes, 20 de abril de 2026

Salud mental, la deuda olvidada tras las explosiones del 22 de abril

Este hecho marcó un antes y un después en la atención psicológica en el estado

Rosario Bareño

Este suceso obligó a visibilizar una problemática que hasta entonces era prácticamente ignorada.

Fue un parteaguas. Antes de 1992 sí existían algunos servicios, pero eran mínimos. No había una atención suficiente para las personas con problemas psicológicos o psicosociales

Durante los días posteriores a la tragedia, psicólogos intentaron intervenir en espacios clave como el Servicio Médico Forense, donde familiares acudían a identificar a sus seres queridos. Sin embargo, su apoyo fue rechazado inicialmente.

Posteriormente, recuerda, se habilitaron albergues para damnificados, donde también se evidenció la falta de protocolos adecuados. La exposición de las víctimas al público y la ausencia de manejo psicosocial provocaron afectaciones adicionales.

A raíz de estos hechos, se impulsaron acciones institucionales como la creación de un Centro de Intervención en Crisis, que con el tiempo se integró al sistema estatal de salud mental y actualmente ofrece atención permanente.

Este avance marcó el inicio de una mayor conciencia social e institucional sobre la importancia de la salud mental. Sin embargo, Gutiérrez advierte que el progreso ha sido limitado.

“Seguimos atendiendo el problema cuando ya explotó. La prevención es más barata y más efectiva, pero no se está haciendo bien”, indicó.

La salud mental es un componente esencial del bienestar social. Sin embargo, aún no se ha traducido en políticas públicas sólidas ni en presupuestos suficientes.

“El riesgo es que sigamos necesitando tragedias para reaccionar”, lamentó Gutiérrez Rodríguez.

Miércoles de Pascua

Antes de de las explosiones había un servicio de psiquiatría en el Hospital Civil de Guadalajara, estaba el Hospital Psiquiátrico de Jalisco en El Zapote, el Centro Comunitario de Salud Mental número uno del INPS y el Hospital San Juan de Dios.

“Estábamos convencidos que era muy importante que recibieran acompañamiento. No aceptaron: nos dijeron que no querían loqueros”.

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