Muchas veces, hay más interés de gente no nacida en el puerto de Acapulco, por hacer buenas obras o se interesan más en su historia que los propios, y se hacen notar por poner al Puerto de Acapulco en alto; Robin Sidney es una mujer que no nació en el puerto, pero llegó hace más de sesenta años, y al contraer matrimonio con Hilario Malpica, formó una gran familia. Su pasión por el mar, primero, hizo que también se enamorara de la isla La Roqueta, debido a que era su lugar preferido para bucear. Después, formaron un grupo defensores de la Roqueta y así es cómo se fue enterando que ese lugar es histórico, Supo que en la lucha por la Independencia, Pablo Galea este sería el caso de Robin Sidney con un grupo de hombres y algunas mujeres tomaron la Isla, que era el lugar de donde se abastecían los españoles que se encontraban atrincherados en el Fuerte de San Diego. Así se pudo llegar a la capitulación.
Este grupo ambientalista conformado por Robin, el señor Fernando Álvarez, Efrén García Villalvazo y Arturo Martínez Sidney, entre otros, se fueron adentrando en el tema de la Toma de la Roqueta, tanto, que llegó un momento en que se pensó en instalar un museo que llevara el nombre de Pablo Galeana en la parte de arriba de la isla La roqueta. Y lo logró.
Poco a poco fueron construyendo y colocando objetos relacionaos con el tema y para dar mayor relevancia , Robin consiguió una enorme bandera para colocarla allá en la cima, para que ondeara y fuera vista desde diferentes lugares; sin embargo, tocó varias puertas para poder conseguir un asta de Bandera; no fue fácil, porque al final consiguió un mástil de un barco, volvió a dar vueltas y vueltas para el permiso de colocación; se construyó una plataforma de cemento y cuando ya se había inaugurado por oficiales de Marina, llegó el huracán Otis, destruyendo gran parte del museo y sobre todo la enorme bandera.
Ahora Robin se ha estado encargando de restaurar este sitio histórico, porque vale la pena que tanto las y los acapulqueños sepan la historia de Acapulco; pero, además, darla a conocer a los turistas, que visitan nuestro puerto. Y ojalá y Cultura del Estado pudiera hacer una ruta o un corredor histórico, toda vez que Acapulco tiene infinidad de lugares para un turismo alternativo.