Edificio Espinalillo, testigo firme del pasado urbano en Acapulco
Entre despachos, ferreterías y recuerdos, revive la historia de uno de los primeros centros comerciales del puerto
Pedro Andalón
En la esquina donde hoy se cruzan la avenida Cuauhtémoc y la calle Mina, en pleno corazón del puerto, se alza un edificio que guarda en sus muros la memoria de varias generaciones: el edificio Espinalillo.
Construido en los años sesenta por el arquitecto Jaime Engler, este inmueble fue durante décadas un símbolo de modernidad y actividad comercial en el centro de Acapulco.
Son esas pequeñas señales del tiempo las que muestran cómo la ciudad cambia, pero algunos edificios, como el Espinalillo, permanecen como guardianes de la historia urbana.
Más que concreto y ventanas, el Espinalillo es un fragmento vivo de la memoria de Acapulco, cuando el centro aún era el núcleo del comercio y la vida cotidiana.
Hoy, aunque los años han dejado huellas en su estructura, su presencia sigue despertando la nostalgia de quienes crecieron en sus alrededores y lo recuerdan como un punto de referencia en un puerto que también ha sido centro de transformación.




























