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Localjueves, 9 de diciembre de 2021

En Acapulco Diego Rivera comía “de fiado”

Cada vez que el muralista llegaba a “la Casa de los Vientos” perdía la dieta porque le gustaba deleitarse con la comida guerrerense

Adriana Covarrubias / El Sol de Acapulco

Cada vez que el muralista Diego Rivera llegaba a Acapulco a “la Casa de los Vientos”, ubicado en la calle inalámbrica número 6, en el cerro de la Pinzona, perdía la dieta porque le gustaba deleitarse de la comida guerrerenses.

De entrada, en vasos de veladora, la cocinera le daba a Diego ya sus trabajadores su agua de limón, de tamarindo, orange, jamaica o mango, según la temporada.

Los jarritos con nanche y mezcal de Chilapa…

“Bueno, en pláticas de familia, mi amá Refugio, nos contaba sus historias, entre ellas las de Diego”, recuerda Ignacio, el décimo hijo de la familia Hernández Meneses.

“Ese señor era panzón y muy feo, pero muy amable, sus ojos grandotes se movían como faros como queriendo tomar fotos con la vista de toda la cocina, del patio, de toda la casa”, contó Nacho de acuerdo a lo que su madre le platicaba.

El cuaderno con manchas de manteca, sería hoy un tesoro histórico porque se vería de puño y letra, qué comía y bebía el muralista, pero el ciclón “Dolores”, lo convirtió en papel mojado en 1974.

No supo el gringo con quién se topaba

Y es, que el gringo viejo no soportaba que le ensuciaran su brilloso phone negro con cemento blanco y pintura.

Sin querer queriendo, el comunista le había dado una patadita al Imperialismo Yanqui. Debido a los andares de Diego Rivera por la calle inalámbrica ahora se le puso Diego Rivera ..

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