Familia vive odisea en viaje
Pudo más su infranqueable deseo de disfrutar del mar
Celso Castro Castro
Pero lejos de minar su ánimo y dirigidos por don Lalo, hijos y nietos, empujaron la vieja camioneta y después de un esfuerzo titánico la máquina arrancó de nuevo y ahora sí, con la sonrisa en el rostro, todos a continuar el viaje.
Fue así, como tras vaciar un poco de combustible sobre el carburador el motor arrancó y otra vez los Vázquez tomaron sus lugares y, ahora sí, acelerar porque la noche se les vino encima, convirtiéndose los reyes del camino a una velocidad de 60 kilómetros por hora.
Y así los Vázquez están listos para festejar la Navidad y quizá el Año Nuevo, en el puerto de Acapulco.






















