¡Tómelo con calma! Bloqueos obligan a caminar… y ejercitarse
Estudiantes y empleados, son los que avanzan más apurados en su caminar para llegar a tiempo a las escuelas o trabajos
Francisco Zorroza / El Sol de Acapulco
No sé cuántos kilómetros caminé para llegar al trabajo, pero fueron de utilidad para mi salud. Se lo agradezco infinitamente a los obstaculizadores de la avenida costera Miguel Alemán (ironía).
A paso lento, pero sin dejar de sudar, avancé por la zona turística. Mi ruta inició en la Condesa hasta la playa Tamarindos. Una hora y minutos fue del sudoroso recorrido.
El trayecto, en medio del polvo de la ciudad que aun no se termina de retirar, aunque las autoridades presuman barrido fino, escuché muchas voces, incluida la de mi interior que me decía sal a caminar más seguido, te hará bien.
Estudiantes y empleados, eran los que avanzaban más apurados para llegar a tiempo a las escuelas o trabajos.
De entre ellos, una mujer de unos 60 años de edad, con un traje amarillo y el logo de un hotel que no alcancé a distinguir (no traía los lentes), pasó corriendo a mi lado, casi desesperada para evitar el retardo.
En mi camino avancé con preocupación, pensaba en la versión que decían algunos participantes del bloqueo de que podrían cerrar también el llamado “par vial” que desahoga por la costera vieja la vialidad y lleva a la colonia Chinameca.



























