Un altar con productos originarios y mucha tradición
La familia Hernández Meneses coloca sus ofrendas en un altar al estilo Chilapa, con todos sus elementos adquiridos en las comunidades
Adriana Covarrubias / El Sol de Acapulco
Desde hace más de 51 años, la familia Hernández Meneses elabora el altar a su larga lista de fieles difuntos tanto angelitos y adultos, pero le pone su sello tradicional, todo de Chilapa.
Socorro Hernández Meneses ha heredado está responsabilidad que le dejó su mamá, doña Refugio Meneses Jimón, al morir hace 20 años, quien fue cofundadora de la colonia Hogar Moderno y cocinera tradicional del pintor Diego Rivera.
Un altar con estilo Chilapa, donde Socorro trae sus productos desde el mercado chilapeño y compra a campesinos que siembran, preparan y elaboran todo con estilo tradicional.
Al comprar en las comunidades, Socorro además de traer todo fresco, ella se ahorra entre 300 pesos o más y ayuda a productores locales.
Además de tazas de chocolate caliente, atole blanco con calabaza, café, jarritos de mezcal, la tradicional cerveza, atole de avena, arroz de leche y canastos de frutas como la mandarina, jícama, chayote y pan de muerte de diferentes figuras.
Socorro comentó que la gran mayoría de los productos con los que preparará sus alimentos los trajo de Chilapa y comentó que una calabaza la compró en 15 pesos el kilo y en Acapulco tiene un costo de 90 hasta en 130 pesos.
Explicó que para recibir a sus fieles difuntos, el altar lo elaboran el 31 de Octubre para recibir el 1 de Noviembre a los angelitos y se les pone de desayunar a las 8:00 de la mañana y se le prende los sirios.
A las 13:00 horas se le pone su comida y a las 19:00 horas la cena.
“Para desayunar a los muertos pequeños se les pone jarrito de chocolate, pan de Chilapa y en la comida se les pone el mole de pollo y de pescado y en la noche se les pone atole avena además, arroz de leche y calabaza”, manifestó con entusiasmo.
Los fieles difuntos de la familia Hernández Meneses son bien atendidos y se les consiente en todos sus antojos, pues los días 1 y 2 se les da de desayunar, comer y cenar.
Dijo que al final de rezar el Rosario, “los vivos se comen la comida de los muertos”.
La señora Refugio Meneses fue cocinera en casa de doña Emi Ford, donde algún tiempo el muralista Diego Rivera comió del pozole chilapeño y de las gorditas de manteca que ella preparaba.
Así de viva la tradición en esta casa en la que orgullosamente llevan a Chilapa en la sangre, y donde precisamente el Día de los Muertos que es hoy, ¡una conmemoración que se resiste a morir…!


























