Calleja no sólo no había podido tomar Cuautla en un par de horas, como calculaba, sino que, a las seis horas de furioso asalto, tuvo que retirarse con tan considerables pérdidas, que se contaba entre ellas las de cuatro de sus más brillantes jefes, cambiando su opinión de Morelos y sus hombres, con quienes tenía que habérselas. Tal se desprende del informe que rindió al virrey por la tarde del 19 de febrero de 1812:
“Exmo. Sr.- Ayer 18 salí del campo de Pazulco, dos leguas distante de Quautla, con el fin de atacarla como dije a V. E. Reconocí todo su recinto cerca de seis leguas, y no hallé punto de ataque, por lo que acampé en la loma de Quautlixco, a media legua de Quautla; el enemigo intentó incomodarme por la retaguardia, que cercado por la caballería, huyó, dexando en el campo más de doscientos cadáveres.– Al amanecer de esta mañana, salí con el mismo designio, que verifiqué, no encontré punto que no me prestara desventajas, inutilizándome mis dos armas, artillería y caballería, y las que da la disciplina y maniobra, le realicé por quatro diferentes puntos, y le repetí muchas veces sin fruto. Murió en él el Sr. Conde de la Casa Rul, el capitán de artillería don Pedro Segarra, algunos otros de que no tengo noticia. Han sido muy gravemente heridos los señores coroneles don Juan Oviedo, comandante de patriotas; don Bernardo Ortíz y varios oficiales de que daré noticia a V. E. luego que las reciba.– Quautla está fortificada con inteligencia, formando un recinto de dos plazas y dos iglesias circunvaladas de cortaduras, parapetos y baterías amerlonadas; las defienden doce mil hombres, dos mil quinientos armados con fusil; treinta piezas de varios calibres, y casi todas las restantes, tropa de caballería, por lo que no es posible tomarla por asalto, sino con mucha pérdida y con una Infantería muy acostumbrada a ellos; el bloqueo o el sitio en regla, necesita más gente, singularmente de Infantería, Artillería, víveres, pertrechos y tiempo. V. E. resolverá lo que deba ejecutar en concepto de que en el entre tanto me mantendré en las inmediaciones más próximas en que halle subsistencia.- He consumido muchas municiones con un ataque duro de seis horas, y hasta que me den noticias ignoro la existencia, que debe ser poca; pero siempre bastante para batir al enemigo, si tuviese la osadía de salir de su recinto.- Campo de Quautlixco 19 de febrero de 1812 a las cinco de la tarde.- Félix María Calleja.- Rúbrica.
Este informe deja ver el embarazo con que está escrito, al descubrirse fácilmente las mentiras en él consignadas, como el haberse enfrentado a un ejército insurgente compuesto por doce mil hombres, cuando sabemos que Morelos sólo contaba para soportar el ataque español 4 mil 500 hombres, cifra casi igual a la del Ejército del Centro, que al llegar a Cuautla contaba con 4 mil 149 hombres.
En carta al Virrey enviada por Calleja el 18 de febrero, despectivamente señala que Cuautla sólo tiene dos edificios bien construidos, lo demás son “casuchas”; curiosamente, en el informe del 19 catalogó a Cuautla como una fortaleza. Es interesante hacer notar que en este informe ya aparece la figura militar de un sitio en regla como una próxima estrategia sobre el Ejército y pueblo de Cuautla, aunque para estos días el Virrey don Francisco Javier Venegas, pensaba que reforzando su Ejército en todas sus líneas y dar un segundo asalto resolvería el problema de Cuautla.