El cañoncito “Niño”
La cuarta columna que atacó esa memorable mañana
El Sol de Cuautla
Esta pieza de artillería durante las batallas era montado en el lomo de una mula, lográndose así una mayor eficacia en sus disparos, al poder moverse de un lugar a otro con gran rapidez.
Además lo asistía un artillero que lo manejaba diestramente, un negrito llamado “Clara”.
El cañoncito “Niño” acompañó al cura Morelos en toda su primera y segunda campañas militares; se le recuerda en la toma de Tixtla, donde el propio Morelos se daba gusto disparando a diestra y siniestra su cañoncito sobre la soldadesca realista.
Consideramos que la mayor participación que tuvo esta pieza de artillería en sus múltiples batallas fue durante la memorable batalla del 19 de febrero de 1812 en Cuautla de las Amilpas. Ésta es su historia:
Batiéndose como nunca se le había visto, la escolta rechaza violentamente los asaltos realistas auxiliados por el cañoncito, que se multiplicaba por toda la calle del hoy Niño Artillero, haciendo creer a los asaltantes que eran repelidos por una gran batería insurgente.
La realidad era sólo una pequeña pieza de artillería la causante de provocar grandes daños a la soldadesca de Calleja.



















