Samir no acaba de irse
A dos años de su asesinato, miles de morelenses y Temoac, su pueblo, lo recuerdan y mantienen sus ideales
Emmanuel Ruiz / El Sol de Cuautla
“Samir se iba a ir a Hueyapan con Jaime y Juvenal y yo me iba a ir a Ayala, donde había una rueda de prensa”, recuerda Jorge Velázquez Escalvazeta, su gran amigo, quien estuvo con él antes de irse a dormir.
“Él se quedó, porque su esposa, que está en la brigada de salud, todavía tenía un paciente”. Fue la última vez que lo vio. No estaba triste, su rostro no escondía ninguna premonición. Y así se fue a dormir.
Jorge quisiera saber quién fue. La mañana del 20 de febrero, luego de que el cuerpo de Samir fuera trasladado al hospital general de Jonacatepec, Jorge dio vueltas y vueltas en el pueblo, buscando cualquier indicio de los homicidas. Afirma no haber encontrado nada.