Las señoras del narco, de Anabel Hernández
Yo no soy de izquierda, ni de derecha, soy solo una que obedece al sentido común que requiere toda sociedad para subsistir, en lo posible, en la armonía suficiente, con trabajos bien remunerados y libre de esta infausta carga de violencia.
Hoy, tenemos que escuchar y defender a Xóchitl Gálvez, que se está adentrando en los laberintos más profundos de los infiernos patriarcales, y necesita de nuestra ayuda.
Como nunca, invaluable momento de reescribir la historia de nuestro país.