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Análisisjueves, 6 de julio de 2017

Francisco de Ibarra, el durangués que fundó la ciudad de Durango

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En el libro destaco que en la fundación de Durango participaron conquistadores, exploradores, colonizadores, empresarios mineros y misioneros pero que la “Identidad Duranguense” no comienza específicamente con la llegada de los españoles sino con las diferentes etnias que ocuparon nuestro territorio y que fueron base del mestizaje.

Al igual que Fray Juan de Zumárraga, el primer obispo de México, Francisco de Ibarra es un durangués del siglo XVI que logró proyección internacional y de la misma manera que sus tíos, don Miguel y don Diego, figuró destacadamente en la historia de las conquistas de la Nueva España.

El primero, desde 1529, en la Nueva Galicia y el segundo como cofundador de Zacatecas junto con los mineros vizcaínos, Juan de Tolosa y Cristóbal Oñate.

A don Francisco desde 1554 le tocó emprender las exploraciones al norte de Zacatecas que lo llevaron a la formación de la Nueva Vizcaya que estuvo integrada por los actuales territorios de Durango, Sinaloa, Sonora, Chihuahua y el sur de Coahuila.

Francisco de Ibarra nació en la Villa de Tavira de Durango del señorío español de Vizcaya, probablemente en 1527 (¿?) y murió en San Sebastián de Chiametla (Concordia, Sinaloa), el 17 de agosto de 1575. Sus padres fueron Pedro Sánchez de Ibarra y María de Arandia.

De familia y de su tierra natal le vino su sed de aventura, arrojo y propósito de encontrar la riqueza de las minas. “Las industrias fundamentales de Tavira eran las dedicadas a la elaboración de hierro y sus derivados”.

Ocho años más tarde, el 24 de junio de 1562, es nombrado gobernador y capitán general, y como tal prosigue su tarea exploradora del territorio de la que sería la Nueva Vizcaya, a la que dio ese nombre en recuerdo de la provincia española donde era originario y en la que vivían sus padres.

Francisco de Ibarra muere joven, el 17 de mayo de 1573, pero acreditando ante el rey Felipe II de España, grandes realizaciones (sus méritos le fueron reconocidos oficialmente); de ahí que los historiadores llaman a Francisco de Ibarra el “Fénix de los Conquistadores”.

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