Solidaridad global
En este mundo interconectado, en el que podemos comunicarnos inmediatamente, prácticamente en cualquier parte, debemos repensar algunas cosas como la importancia que le damos al trabajo en equipo, a la comunidad en la que vivimos y a la familia.
El pasado 2020 nos dejó claro qué tanto nos necesitamos, así como qué tan vulnerables somos si no trabajamos juntos para nuestra supervivencia.
Mientras los países más desarrollados y con capacidad económica aplican terceras dosis y vacunan a niñas y niños, Haití ha logrado inmunizar sólo al 0.3% de su población. Frente a Reino Unido (71.1%), Israel (68.9%), Brasil (67.5%) Estados Unidos (62.6%) e incluso la India (41.8%); abismales contrastes.
La distribución de vacunas obedece la misma lógica de acaparamiento y desigualdad que rige a los mercados. Hay más oportunidades para los pocos que más tienen, mientras millones de personas esperan en línea a que los mecanismos de apoyo funcionen y les permitan acceder a una vacuna contra un virus que sigue evolucionando y retando a la ciencia.












