Entretelones | Caldo flaco PAN-PRD
Hasta hace algún tiempo, la fuerza de la izquierda, de los sectores liberales y progresistas de este país, era su consistencia ideológica y llevar con dignidad y conciencia de clase sus condiciones de lucha frente al tradicional cogobierno entre el PAN y el PRI.
Patético e indigno el proceso de derechización que se ha impuesto en el PRD, que a fin de cuentas sucumbió al amalgamarse en Sonora con el más rancio abolengo de la corrupción panista solo con fines de supervivencia.
Vaya la bazofia discursiva del dirigente estatal del PRD y vendedor en turno de esas siglas, Miguel Ángel Armenta Ramírez, para justificar el que esa reducida nomenclatura se ponga de pinicuchi ante la corriente política más retrógrada de la región.
De reconocerse el qué haya podido lograr lo que no pudieron José Guadalupe Curiel, Juan Manuel Ávila y demás yerbas, y ahora sí lograr entrepiernar con el PAN a la organización política otrora más representativa de la izquierda sonorense.
Seguramente habrá acuerdo PAN-MC, que a fin de cuentas son los mismos, para que los del PRD queden como una fea verruga en la acrisolada reconciliación entre tribus del blanquiazul sonorense, para en resumen concluir que ese frente anunciado es una suma de nada.
Abandonado, lleno de maleza, evidentes huellas de vandalismo y robos y además, sabe a quien se le ocurrió comercializar espacios para tumbas en lo que antes eran vialidades internas, para en términos generales, ofrecer un indigno espectáculo.
De nada sirve que hagamos lo necesario para ofrecer un lugar digno a seres queridos que murieron si en menos que canta un gallo se lo roben o dañen, sin importar rejas ni candados, lo cual deriva en un doloroso sentimiento de frustración.
















