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Análisisdomingo, 13 de agosto de 2017

Ser docente de vocación

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Con tinta rosa

Bueno, para asombro de varios e interés de muchos, les comparto algunos detalles imprescindibles para poder ejercer tan bonita profesión; de inicio debes de estar preparado académicamente que te respalde como profesional y poder aspirar a ingresar a la docencia.

Después realizar un riguroso examen de conocimientos compitiendo con más de seis mil compañeros, además tratar de lograr los primeros lugares para una posible basificación, estando en el proceso se le asigna en su gran mayoría lejos de su lugar de origen, de su familia, de los suyos, parte de los sacrificios que nadie ve, por hacer lo que amamos.

Claro no hay que olvidar que te debes de seguir actualizando constantemente en cursos por las tardes si tu turno es en la mañana; o por las mañanas si tu horario es vespertino, también hay que hacerlo a temprana hora los fines de semana.

En este tiempo de cambios, con un nuevo y ambicioso modelo educativo en puerta, es válido decir también con incertidumbre, de cualquier manera los maestros y maestras nos encontramos con las mismas ganas de ingresar a las aulas para transmitir conocimientos y valores a los alumnos con una visión en mente: que tengan un futuro mejor y más justo.

No cabe la menor duda, madres y padres de familia conscientes de lo que hacemos, trabajamos formando un gran equipo, de eso se trata de incluirnos, con el pensamiento de que sus hijos e hijas salgan avante de situaciones que se les presenten.

Con una formación igual para todos conseguimos una sociedad más justa en la que las oportunidades lleguen a todas las personas.

No me dejarán mentir los colegas, hay ocasiones que hasta nos despierta algún pendiente de nuestros niños en plena madrugada, o tenemos preocupación por su bienestar, si desayunaron para llegar a la escuela, si comen en el día o si se quedan solos porque los padres deben de salir a trabajar.

Claro que no es fácil, para lograr todo lo anterior y además de las actividades extracurriculares los docentes ponemos todo nuestro interés, profesionalismo y esfuerzo uno de los trabajos más bonitos y gratificantes donde también se crece como persona.

Brindamos una enseñanza que pese a todo verá su reflejo en la propia sociedad.

Ayudamos a insertar esa semilla que les diga pueden lograr sus sueños, una labor que permanece en el tiempo y que sólo se atreven a ejercerla los de verdadera vocación.

Chioko re (gracias en lengua yaqui).

Elizabeth Noelia Flores Vargas tiene 10 años de servicio docente y Maestría en Docencia por el Instituto del Desierto de Santa Ana.

Twitter: @elynoeliaFV

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