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Análisismiércoles, 4 de marzo de 2026

Sin Medias Tintas / Los dos pisos

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Sin embargo, hay una pregunta que sigue esquivándose deliberadamente: ¿qué ocurre cuando la métrica del homicidio baja, pero la de la desaparición sube? ¿Puede hablarse de éxito en materia de seguridad cuando, en paralelo, cada hora y media una persona desaparece en este país sin que el Estado pueda —o quiera— dar cuenta de su paradero?

El Estado de derecho no se mide únicamente por la capacidad del gobierno para abatir grandes criminales. Se mide, sobre todo, por la solidez de las instituciones que investigan, juzgan y reparan. Y en ese terreno, la distancia entre el discurso y la realidad ha sido persistente en ambas administraciones.

Mientras México acumule más de 130 mil personas desaparecidas y no localizadas, mantenga un sistema forense al borde del colapso y preserve un diseño institucional que dificulta la rendición de cuentas, cualquier operativo espectacular será, en el mejor de los casos, un parche sobre una herida que no se ha querido sanar.

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