Advirtió proceder a la denuncia penal en contra de Conagua en caso de no tener respuesta satisfactoria en la corrección del daño que ocasiona, pues los caminos se harán fangosos
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Han pasado apenas once meses desde que México abrió un nuevo capítulo en su historia con la llegada de la primera mujer a la Presidencia de la República. Este primer tramo de gobierno no ha estado exento de retos, pero el balance ofrece un saldo alentador: más justicia social, estabilidad económica y la certeza de que el país avanza en el camino de la transformación. El Primer Informe Presidencial fue un ejercicio de rendición de cuentas y la confirmación de que las promesas se han convertido en realidades palpables para millones de familias. También fue una invitación a mirar hacia adelante, a reconocer lo alcanzado y a mantener la esperanza como motor colectivo de la nación. Como en la canción de Silvio Rodríguez, La Maza, lo que hoy se construye no tendría sentido sin las convicciones que lo sostienen, y son esas convicciones las que marcan la ruta de la transformación.
El informe destacó que entre 2018 y 2024 más de 13,5 millones de personas dejaron atrás la pobreza y que la pobreza total pasó del 41,9% al 29,5%, el nivel más bajo en cuatro décadas. La desigualdad también retrocedió: el coeficiente de Gini cayó de 0,426 a 0,391, lo que ubica a México como el segundo país con menor desigualdad en América, detrás de Canadá. Estas cifras son más que estadísticas: son la prueba de que la justicia social empieza a materializarse y que la prosperidad puede compartirse de manera equitativa.
En materia económica, los logros ofrecen un horizonte de confianza. México alcanzó un crecimiento anual de 1,2%, consiguió un récord de inversión extranjera directa de 36 mil millones de dólares en el primer semestre y mantuvo una de las tasas de desempleo más bajas del mundo, con 2,7%. La inflación se redujo a 3,5%, la menor desde 2021, y el salario mínimo se incrementó 12% en 2025, acumulando un crecimiento histórico de 135% en términos reales desde 2018. Cada cifra se traduce en estabilidad para la economía familiar, en más empleos y en un ambiente de certeza para la inversión.
Para Hidalgo, el Primer Informe trajo anuncios que alimentan la esperanza. La construcción del tren Ciudad de México–Pachuca, a cargo del agrupamiento de ingenieros Felipe Ángeles, mejorará la movilidad, generará empleos y consolidará a nuestro estado como un eje de desarrollo regional. A ello se suman programas de tecnificación agrícola y proyectos de recuperación del agua. A nivel nacional se han recuperado 4 mil millones de metros cúbicos de agua que estaban privatizados, equivalentes a cuatro veces el suministro anual de la Ciudad de México. Esta medida histórica abre la puerta a un manejo más justo y sustentable de un recurso vital, que es clave para el presente y el futuro de Hidalgo.
En bienestar social, el Informe subrayó que este año se destinaron 850 mil millones de pesos, equivalentes al 2,3% del PIB, a programas que hoy benefician a 32 millones de familias. Trece millones de adultos mayores reciben su pensión bimestral, más de 1,6 millones de personas con discapacidad cuentan con apoyos garantizados y 415 mil sembradores participan en Sembrando Vida. Además, la nueva Pensión Mujeres Bienestar ya respalda a más de un millón de mexicanas de 63 y 64 años. Estos apoyos representan tranquilidad en los hogares, alimentos en la mesa y oportunidades para jóvenes, adultos mayores y mujeres.
El sentido político de este primer año trasciende los números. La llegada de una mujer a la Presidencia rompe barreras históricas y abre un horizonte distinto, pero el verdadero valor está en los beneficios tangibles para la vida cotidiana. El Primer Informe mostró que el segundo piso de la transformación significa consolidar lo logrado y, al mismo tiempo, abrir nuevas rutas hacia la igualdad, la justicia social y la sustentabilidad.
A un año de distancia, México avanza con esperanza y con la fuerza de las convicciones que sostienen cada logro. El Primer Informe abrió caminos hacia un país más equitativo y solidario. En ese trayecto, Hidalgo se confirma como protagonista de un futuro donde la transformación se traduce en bienestar compartido y en un presente que cumple con las expectativas de un pueblo que nunca dejó de soñar.