Localviernes, 29 de junio de 2018
Aún majestuosa la presa Necaxa
Cada año corre riesgo de desborde, pero abastece de energía eléctrica
Juan Manuel Aguirre

Pachuca, Hidalgo.- Una de las hidroeléctricas más cercanas al estado de Hidalgo y que abastece de electricidad a prácticamente el centro del país, es la de Necaxa. Este manto acuífero, con una superficie de 30 mil metros cúbicos, abarca los municipios de Juan Galindo y Tenango de las Flores, circundado por las demarcaciones de Huauchinango y Xicotepec de Juárez, Puebla, aproximadamente a 20 minutos de los límites de territorio hidalguense. Nos referimos a la presa hidroeléctrica de Necaxa, fue la primera de su tipo en todo México, creada en el gobierno de Porfirio Díaz. Tiene una capacidad de cien mil caballos de fuerza y una generación de electricidad que puede verse incrementada durante esta temporada de lluvias. Los beneficios se reflejan en el servicio eléctrico que prácticamente mueve a ciudades importantes, como Pachuca, Tulancingo, Poza Rica, Veracruz, Puebla y Tlaxcala, entre otras, así como a las comunidades más alejadas. Existe también la posibilidad de ampliar el funcionamiento de esta hidroeléctrica a la Ciudad de México que de acuerdo con estudios sustentables de la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA), requiere de un acueducto, de 140 kilómetros, con tubería de dos diámetros y cuatro plantas de bombeo. Son alrededor de 600 socios los que representan a esta presa que da servicio a la Comisión Federal de Electricidad (CFE), por lo que de igual manera se favorecen a cientos de familias con la generación de empleos, exclusivamente derivados de esta presa. En su momento, fue considerada la planta más grande del mundo. En este 2018, se cumple 109 años de operar de manera ininterrumpida. La presa fue construida en 1902 e inaugurada en 1905. El ingeniero estadounidense Ferdinand Von Rosenzweig fue el encargado de la obra, aunque el iniciador del proyecto fue el doctor Vaquier, de origen francés y habitante del municipio de Juan Galindo. Este último, investigó y comprobó las potencialidades energéticas de las corrientes de agua en la región de Huauchinango, las cuales se precipitaban por los acantilados, por lo que formó una empresa para la generación de electricidad y solicitó al gobierno mexicano una concesión para que se aprovecharan las aguas del río Necaxa como fuerza motriz. Porfirio Díaz planeó con años de anticipación la construcción de la hidroeléctrica para la celebración del primer Centenario de la Independencia. En el trayecto de Tulancingo al Golfo de México y viceversa, ya sea por la autopista o vía libre, es inevitable observar este gran espacio hídrico, que también aparece en una parte de la película Tizoc, protagonizada por Pedro Infante y María Félix, en 1956.