Dios siempre es la solución: sacerdote
El arrepentimiento es una virtud que no todos tienen y los “malos” como los calificó, no nacen, se hacen.
Alejandra Soto
Mencionó que en su trayecto como cura ha tenido encuentros en el confesionario con personas desviadas, unas por mero capricho y otras más por necesidad.
Además de ellos, ha confesado y guiado en la absolución de sus pecados a cientos de hijos e hijas desviadas.
“Ser sacerdote es un trabajo difícil, muchas de las personas que vienen al confesionario lo hacen con miedo y pena, es nuestro deber darles una fortaleza, quitarles un peso y guiarlos a un encuentro con Dios”, apuntó.
A veces yo hablo con Dios y digo “Dios mío, dame las palabras correctas para entrar a sus corazones, pero sobre todo a sus mente, deja que algo de lo que les digo, les resuene en su interior y cambien sus destinos”.


























