Localviernes, 6 de febrero de 2026
Lightsticks, identidad visual del K-pop
Más que un accesorio se han convertido en un símbolo de pertenencia, apoyo y emoción colectiva dentro del fandom
Fernanda Huerta García

El lightstick, hoy considerado un emblema indispensable dentro del fandom del K-pop, tiene su origen en las varitas luminosas utilizadas en conciertos japoneses. Sin embargo, fue en Corea del Sur donde este objeto adquirió un significado más profundo. De acuerdo con Edna Robles, el primer lightstick oficial fue creado por G-Dragon, líder del grupo BigBang, quien diseñó una versión personalizada para su agrupación.
“Aunque la idea vino de las varitas de luz japonesas, fue G-Dragon el primero en crear un lightstick con identidad propia, en forma de una corona amarilla que representaba a BigBang”, explica Robles. A partir de ese momento, cada grupo comenzó a adoptar un color y un diseño distintivo, lo que permitió identificar visualmente a los fandoms durante los conciertos.
Con el tiempo, estos objetos evolucionaron hasta convertirse en una herramienta de comunicación colectiva. “Cuando las lightsticks están encendidas forman un ‘mar’ del color representativo del grupo, como el océano azul de Super Junior o el océano púrpura de BTS. Incluso, si un fandom apaga sus luces como protesta, se le conoce como black ocean”, detalla Robles.
La incorporación de tecnología Bluetooth permitió que las luces se sincronizaran con la producción del espectáculo, creando figuras, cambios de color y efectos coordinados.
Actualmente, los lightsticks son vistos por las fans como un símbolo de pertenencia. Para Kenia Palomino, STAY del grupo Stray Kids, “es mucho más que un accesorio, representa identidad, amor y apoyo al grupo. En conciertos se vuelve la voz visual del fandom y te hace sentir parte del show”.
Desde la experiencia de Perla Olvera, integrante del fandom ARMY, su relevancia radica en la emoción colectiva. “Iluminar el recinto y mover tu lightstick al ritmo de la música es algo con lo que muchos fans soñamos, es una sensación inolvidable”, afirma. Señala que los precios pueden variar desde 600 pesos en versiones pasadas hasta más de mil 200 o mil 700 pesos, dependiendo del grupo y la edición.
Lucía Berrospe coincide en que el lightstick refuerza la conexión con el grupo, aunque aclara que no es obligatorio. “No tener uno no te hace menos fan. Hay quienes disfrutan el K-pop sin coleccionar merch, y eso también es válido”, comenta. No obstante, reconoce que su presencia en conciertos intensifica la experiencia.
Aunque adquirir un lightstick en México puede implicar compras en tiendas oficiales, pedidos colectivos o intermediarios, las fans coinciden en que su valor va más allá del costo. Más que una linterna, es un objeto cargado de identidad, memoria y emoción compartida.