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Locallunes, 29 de julio de 2019

Venta de hongos, tradición que perdura

Cuando hay más lluvias, abundan las escobetas, yemas, azules, rojos, venados, mololoches, y un sinfín de nombres que tienen estos hongos silvestres

CONCEPCIÓN OCÁDIZ

Originaria de Santiago Tepepa, comenta que es una buena temporada de venta, y la gente los adquiere bien: “para que la gente conozca que no son venenosos es fácil, si tiene como ajonjolí es de cuidado (amanita phalloide o muscaris)”.

Añade que es una tradición vender hongos, desde niña aprendió a recolectarlos, y sus ancestros fueron quienes le enseñaron.

La recolectora, comenta que cuando hay más lluvias, abundan las escobetas, yemas, azules, rojos, venados, mololoches, y un sinfín de nombres que tienen estos hongos silvestres: “Me levanto temprano para ir al monte, hasta cinco horas buscando entre los árboles”.

Fomentó en sus hijos, el arraigo por esta costumbre que se ha hecho una forma de vida: “Lleno mi bote de hongos, y los traigo a la plaza, para que las clientas las puedan preparar asados, caldo, mixiote, o en otros guisos”

Según técnicas ancestrales, se piensa que si se ennegrece el material que pone en el agua cuando se están cocinando, el hongo es peligroso. Por el contrario, si no hay alteración, el hongo puede comerse. Pero son solo tradiciones empíricas, nada comprobables.

Derivado de los casos de intoxicación, que en años anteriores se han presentado y ameritaron hospitalización de familias enteras, en la región Tulancingo, es cómo implementan operativos. Sin embargo, las mujeres provenientes de etnias defienden su labor.

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