Bajo El Sol | Los periodistas de ayer (CI)
Continuamos recordando la vida de nuestro gran amigo y colega Pedro Fernando Lozano Galindo, fallecido el 10 de septiembre de 1917, un periodista en toda la extensión de la palabra, además de temible competidor.
Fernando brilló con luz propia en los medios de comunicación donde prestó sus servicios y en diversas instituciones públicas.
Luego se convirtió en reportero de EL SOL DEL CENTRO, el mismo diario donde muchos años antes trabajó su padre, cuyo director gerente era el señor Agustín Morales Padilla.
Fue también corresponsal del diario capitalino El Universal y reportero fundador del diario Hidrocálido también bajo la presidencia y dirección general de Agustín Morales Padilla.
Debido a su capacidad profesional, fue nombrado jefe de prensa del Comité Directivo Estatal del Partido Revolucionario Institucional (PRI), en los tiempos en que el tricolor todavía era aplanadora electoral.
Fernando Lozano en vida y ahora sin estar en este plano terrenal, sigue siendo reconocido como una de las figuras más respetadas del periodismo en Aguascalientes, maestro de varios reporteros y reporteras en activo. Su legado es inextinguible.
Durante la década de los setentas, del siglo pasado, Fernando Lozano trabajó en redacciones de diarios capitalinos de gran relevancia como El Universal y UnomásUno.
Se fogueó en la brega diaria cubriendo diversas y variadas fuentes, incluyendo la policiaca en la CDMX, donde adquirió la experiencia que lo distinguiría como un reportero “todo terreno”.
A finales de los años setentas, tras la muerte de su papá, Fernando regresó a su patria chica
Por nuestros deberes laborales, los tres cubríamos dos de las principales fuentes informativas: Gobierno del Estado y Poder Legislativo, cada uno representando a su respectivo medio informativo, nos veíamos a diario.
Y por si fuera poco, en ocasiones nos íbamos juntos a almorzar y hasta tomar la copa. Amigos y competidores, sin dobles caras y sin hipocresías, era una toma y daca constante por ganar la nota exclusiva.
En suma, Fernando era un auténtico periodista, desde los pies hasta la cabeza, un hombre que sentía y vivía la noticia, quien dedicó su vida a ejercer la profesión más bonita del mundo: el periodismo, pero también llena de ingratitudes y sinsabores.
Hay más de Fernando, pero le seguimos la próxima semana.
















