Conoció a Fidel como perseguido y como presidente
Salvador Almaraz hizo amistad con Fidel Castro, quien pidió que el irapuatense dejara su legado en Cuba
Oscar Reyes / El Sol de Irapuato
“De todas las personas que he conocido, Fidel Castro era una persona que imponía. Podía simpatizar o no con él, pero imponía y un no como respuesta no estaba casi permitido para un personaje de esa talla.
“¿Y qué haces cuando un amigo, pero que también es una persona que admiras te dice: 'te admiro y haz algo para mí? Pues lo haces”.
En entrevista con El Sol de Irapuato en enero de 2018, Salvador Almaraz platicó cómo fue que se acercó a Fidel Castro, ahora en calidad de presidente y el principal líder mundial de oposición del capitalismo.
“Y un día me dijo: Chava, vamos a Cuba. Voy a estrechar lazos con Cuba y quiero que tú los plasmes. Tú sabes cómo hacerlo, porque además Fidel quiere que tú pintes algo para él.
“Yo me sentí muy honrado, que una persona como Fidel Castro me invitara a su país para realizar murales, nunca lo había esperado”.
Durante tres años, Salvador Almaraz estuvo en Cuba. Ahí realizó cuatro murales de pintura e hizo uno más con piedras de ríos cubanos, donde cada piedra era uno de los colores que el muralista irapuatense necesitaba.
“Estuve tres años allá y cada que terminaba un mural, venía a visitar a mi familia sólo como 10 días y me regresaba, pero en el último mural, el de piedra, dejé de regresar por seis meses, porque fue el que me llevó más tiempo.
Almaraz aseguró que, durante su estancia en Cuba, apreció la importancia que le daban y la amistad con los alumnos de las escuelas, expresó que los quería como a sus hijos.
Fidel Castro admiraba el trabajo del irapuatense
“Fidel Castro me recibió con una cordialidad inigualable, él me confesó que ya me conocía por mi trabajo, pues admiraba mucho mis murales.
“Yo conocía presidentes, gobernadores y artistas, pero él era un hombre divino, porque sabía todas las técnicas de los pintores y el trato que él tenía era muy amable, porque cuando veía a una amistad era muy cordial y muy bueno con toda Cuba”.
Mientras Salvador Almaraz recorría las calles de Cuba junto con Fidel Castro, entabló una conversación de tres horas, en donde Fidel expresó su alegría al saber que Almaraz realizaba sus obras en el país, por lo que le propuso algo que nadie más le había ofrecido.
Salvador Almaraz confesó que rechazó la propuesta de Fidel Castro, porque parecía una orden, ya que todo lo que él pedía se hacía.
Ese mural con piedras cubanas le llevó seis meses realizarlo y muchas personas se le acercaban para decirle que con el tiempo iba a desaparecer.
























