Dos días a la semana, pero con un amor infinito
Ámbar, estudiante de la UG comparte el sentimiento de una niña que vio alejarse a su papá por un divorcio
Rossana Aguilar / El Sol de León
Esta es la historia de una joven estudiante de la licenciatura en Nutrición de la Universidad de Guanajuato.
Con 21 años y los retos superados, Ámbar festeja a Jesús Marín, su eterno y gran amor.
"El Día del Padre siempre ha sido un día difícil para mí; mis papás están divorciados desde que yo tenía 4 años y desde entonces hasta mis 18 nunca pude pasar un Día del Padre a su lado", recuerda Ámbar con dolor.
DIVORCIO DE ADULTOS; SEPARACIÓN DE PAPÁ
⬇️ Dale clic aquí ⬇️
A su corta edad, Ámbar no comprendía. Las diferencias entre adultos le causaban tristeza.
"Se acabaron los lunes y jueves de papá e hija y se convirtieron en días en casa de mi abuelita escondida mientras mi papá tocaba a la puerta exigiendo ver a su hija. Me acuerdo perfectamente de la escena y aún se me pone la piel chinita..".
EL TIEMPO TODO LO CURA
El paso de los años fue modificando las circunstancias y en la actualidad, aún sin vivir con su padre, Ámbar ya no tiene prohibiciones para ver, abrazar y convivir con Jesús.
"Hoy en día todo es más sencillo, puedo ir a visitarlo a su casa el día que guste, puedo irme a desayunar con él, dormir en su casa sin problema, hasta irme de vacaciones con él".
La madurez de hija, esa que se adquiere con los golpes que la vida va dando y que pone a prueba la resistencia y cariño, alejó los fantasmas y los miedos de esta joven.
Sin rencor y sin reclamos, afirma que "hoy me queda muy claro que a pesar de toda circunstancia mi papá siempre estuvo muy presente para mí y sé que así seguirá siendo".
GRACIAS PAPÁ
Con una felicidad que es evidente, Ámbar agradece a Jesús Marín su presencia, su apoyo y el eterno amor de papá.
"Sé que gran parte de la persona que soy hoy en día es gracia a él; espero un día poder regresarle todo lo que me ha dado, pues sé que se merece eso y más".
"Hoy celebro su día junto a él, abrazándolo y apapachándolo, ya que la vida por fin me lo permite".
"¡Feliz día papá! Gracias por ser el mejor papá que la vida me pudo dar, ruego a Dios me seas eterno. Te amo inmensamente".























