José Grimaldo: una vida de retos y amor
Próximamente se inaugurará un elevador en el Teatro Juárez para que personas con discapacidad puedan acceder
Rosario Horta / El Sol de León
➡ Suscríbete a nuestra edición digital
La historia detrás de un hombre con prótesis es la de muchos guanajuatenses que ven Grimaldo aquellos ojos, oídos, vista y piernas, que les hace falta en el estado.
De acuerdo con la Encuesta Nacional de la Dinámica Demográfica 2014, a nivel nacional, el tipo de discapacidad más frecuente es la relativa a caminarcon 64.1 por ciento, seguido de la discapacidad visual con 58.4 por ciento y la discapacidad auditiva de 33.5 por ciento.
Amor de familia
Sus padres, son originarios de una comunidad rural del municipio de San Diego de la Unión, ahí es donde inició su historia.
Siendo el séptimo de ocho hermanos, su papá fue migrante, hasta que nació José el 26 de marzo en el municipio de San Luis de la paz.
“Sí nací con piernas, pero tuve una enfermedad en las dos, me diagnosticaron malformación congénita bilateral de miembros inferiores. De las rodillas para abajo mis piernas estaban flácidas y sin resistencia”, comentó Grimaldo.
Platicó que nadie está listo para el cambio de vida, muchos menos en el rancho porque no había agua, luz ni mucho menos vehículos, por tal motivo, sus papás decidieron acudir a León para que José pudiera obtener tratamientos y así caminar.
Con la dolorosa decisión partieron en un inició sus padres y José con familiares que Vivian en la ciudad de León, para que sus hermanos tuvieran donde vivir los repartieron con sus tíos en el rancho.
“Desde bebé fui intervenido quirúrgicamente. Al 1 año 7 meses de edad deciden la amputación porque ya no tenía remedio, en ese año y medio mi papá ya había conseguido trabajo, fueron por los hermanos y nos fuimos a vivir a vecindades en San José del Alto”, dijo.
“Luego de un tiempo, por fin mi papá compró una casa en Valle de Señora, en ese tiempo era la orilla de la ciudad. Entre árboles, juegos, tuve la mejor infancia”, añadió.
Del suelo a los pies
Explicó que en su casa siempre hubo amor aunque faltaba dinero, a pesar que tuvo la mejor infancia vivió con algunas limitaciones hablando materialmente.
Uno de sus mejores recuerdos, es que haciendo picnic, llegó un fotógrafo y le tomó la imagen que representa toda su infancia, en la cual estaba a punto de subir un árbol.
“Jugaba a los pajaritos, la “trais”, saltaba la cuerda, subía a los árboles, pero todo lo hacía a gatas”, señaló.
Uno de sus principales retos fue cuando su padre, le dio la oportunidad de estudiar en el preescolar del Valle porque olvidó decir que no tenía piernas, al llegar a su escuela sus maestros se sorprendieron pero lo apoyaron.
“Yo no conocía las sillas de ruedas, yo pasé del suelo a las prótesis a los 10 años, después de ahí no me las quite, quien me enseñó a caminar fue mi maestro Roberto Orozco”, recordó.
Recordó que las “nuevas piernas” le rasgaba la ingle y la pompa, fueron meses en acostumbrarse hasta que soltó la silla , en primaria bailó su vals parado, en preescolar salió lo hizo hincado.
Al regresar, en el transporte público conoció que lo indujo a básquetbol y conoció a personas con discapacidad, con ellos fundó en 2007 crea POSINDIS.
Retos
En la gubernatura de Miguel Márquez Márquez, surge el Ingudis y el mandatario le dio la oportunidad de estar al frente de la institución.
Ha implementado en el Cervantino, accesos y rampas en diferentes zonas, una de las más importantes es que próximamente se inaugurará un elevador en el Teatro Juárez para que personas con discapacidad puedan acceder.
Para finalizar, dijo que de sus mayores retos es formar gente líder para que Ingudiz siga siendo el Instituto que vela por las personas con discapacidad.





























