
¿Cuántos de nosotros no hemos caminado por las históricas calles del barrio de San Juan de Dios, hemos disfrutado de una rica nieve o nos hemos sentado bajo la sombra de los enormes árboles laurel de la india que lucen imponentes en los jardines? Si sus calles hablaran, cuántas historias contarían. Y una de ellas serían sus leyendas, como la del “Catrín”, que según cuentan vecinos del barrio, se trató de un joven que contraería nupcias con su bella novia en el templo principal, pero que al pasar las horas y cansado de esperar a su enamorada que nunca llegó, se quitó la vida. Al paso del tiempo se ha contado que el novio se aparece por las noches en el jardín de San Juan de Dios. “El novio frustrado daba vueltas a la fuente antigua esperando a la novia y no llegó porque su familia no se lo permitió, fue así que se suicidó vestido de traje, se dio un tiro”, contó el Cronista Vitalicio municipal, Carlos Arturo Navarro Valtierra, quien recordó que desde niño le advirtieron que si iba al jardín de noche se le podía aparecer este apuesto catrín. El barrio de San Juan de Dios o inicialmente conocido como Barrio de Abajo, es el segundo de León; el primero fue el Barrio Arriba, hoy ubicado en la colonia Obregón. “La realidad es que solamente hubo dos barrios en León, el Barrio Arriba que fue el primero, el otro barrio fue en San Juan de Dios, claro, la antigüedad de sus espacios dieron motivo a historias, sucesos importantes y leyendas”, expresó el Cronista Vitalicio.
n Escenario de batallas Este barrio fue escenario también de episodios históricos. “Se habla de que el reloj del templo fue baleado por los revolucionarios de la línea de los constitucionalistas; el reloj lo descompusieron y la maquinaria del reloj está en el Archivo Histórico Municipal”. “En tiempos de la Independencia aconteció en San Juan de Dios una batalla tremenda entre independentistas contra realistas, ahí murió el que fuera dueño de lo que ahora conocemos como Plaza de Gallos, Manuel Gutiérrez de la Concha, la primera autoridad en León, delegado de León, dependiente de la provincia de Guanajuato”, recordó don Arturo Navarro Valtierra. En el año de 1620 llegaron los hermanos juaninos a San Juan de Dios a establecer el hospital del “Espíritu Santo” y con éste sus aposentos, así como la construcción del templo con fachada barroca tipo campirano, techado en 1765. Como esta zona estaba fuera de la Villa de León fue formándose poco a poco, pasó el siglo XVII y prácticamente en el XVIII se terminó de consolidar el barrio de San Juan de Dios. “El segundo barrio leonés junto con el Barrio de Arriba fueron los dos únicos barrios que tuvo León establecidos. Los demás no son barrios, son creaciones de nombres que le dan los leoneses, porque el leonés es muy dado a nombrar barrio a cualquier lugar y a cualquier circunstancia donde aconteció algún suceso importante”, comentó el Cronista Vitalicio.
n Barrio pujante Recordó que San Juan de Dios se caracterizó por ser un barrio activo en la artesanía, en el comercio y en la comida. “Era un barrio de la industria textil donde se hacían rebozos y pantalones de pechera”, platicó. Sin duda uno de los atractivos que hoy distinguen al barrio es su deliciosa nieve. “El nevero principal era de un señor cano con su nieve de bote, padre de Marcos. Tenía su negocio en donde estaba la Plaza de los Maderos, hoy la Placita de las Vigas; que ya estaba en los límites de la ciudad porque colindaba con la hacienda de San Nicolás”, dijo. Comentó que la tradicional nieve del jardín era nieve raspada en hielo que vendía una señora de avanzada edad, pero con el tiempo la nieve de bote fue la que se fue posicionando como hasta la fecha.
n Gente de paz y trabajadora José Luis Armando Barajas, de 74 años, es nativo del barrio de San Juan de Dios. Desde una caseta de periódicos y revistas, herencia de su padre (+), ha sido testigo de la transformación del barrio. “Hemos escuchado la leyenda del catrín a muchos en varias versiones, a unos que se les aparecía a mujeres bonitas, otras mujeres se ahorcaban por él, pero yo nunca lo he visto y tengo toda mi vida viviendo aquí en el jardín”. Contó que otra historia que se ha escuchado en el jardín es el de “La taconeadora”, sólo se sabe que era una bella mujer, pero nadamás. Confesó que no sabe si estas historias sean verídicas, pero reconoció que si mueren este tipo de leyendas, quedaría un barrio viejo de San Juan de Dios. “Mi padre decía que en este jardín se juntaban para pelear con cuchillas de zapatero los del barrio de San Miguel y los de El Coecillo. Se daban cita en lo que era el jardín de los enamorados, vestidos con su peto. Mi papá decía que estuvo en una pelea”, dijo. Recuerda su infancia feliz, sin preocupaciones como las de ahora. “Aquí jugábamos a las canicas a flor de tierra, a nuestros juegos antiguos que eran muy bonitos, el trompo, el yoyo, el balero, las canicas, los cánticos”. El señor Juan Manuel Flores López, también nació en este barrio. “Es un barrio muy tranquilo, de gente que nos conocemos de toda la vida. Aquí hay gente de paz, gente tranquila y sobre todo trabajadora”, dijo. Lo que más le gusta de ahí es su templo, su jardín y las nieves. El pasado 15 de diciembre, autoridades estatales y municipales arrancaron obras de rehabilitación al jardín de San Juan de Dios, noticia que tiene contentos a vecinos y a leoneses que ven en este barrio parte de la identidad de su ciudad.