Una Judea post-pandemia
La “Judea” regresó y miles de personas llegaron al pueblo del Rincón
Scarleth Pérez / El Sol de León
Al contrario que en el resto del país, en Purísima del Rincón la Semana Santa no la protagoniza Jesús. Primero va Judas, quien es seguido durante tres días por los judíos, fariseos y romanos, por haber vendido a Jesús a cambio de unas monedas.
“Ahí vienen, ahí vienen”, dice la gente cuando la bulla de la persecución se acerca. Los espectadores se ponen de pie y se orillan. Quedarse en el camino resulta peligroso ante la fuerza de la costumbre y la juventud que irradian todos los participantes.
Sin importar el insolente rayo del sol, desde los más chiquitos hasta los más grandes, agitan su brazo a toda velocidad para azotar el chicote y conseguir el ruido más ensordecedor. Todos quieren ser el diablo y los lazos trenzados, se consiguen en todos los tamaños.
“Adiós tío”
Aunque en Purísima, todos imitan a la imagen del hombre con los cuernos diabólicos, el pequeño Cristopher desde los hombros de sus papá admira a su tío, el encargado desde hace seis años de representar a Cristo.
Mientras Emanuel hacía su papel de Jesús, el pequeño de cuatro años movía su mano de un lado a otro, quería que su tío, desde arriba de la Cruz, le respondiera el saludo.
Cristopher apenas vivió su primer “Judea”, la pandemia no se lo había permitido. El pequeñito nació en la familia García Chávez, originarios de Purísima, quienes tienen la tradición bien arraigada desde hace más de 30 años que llevan participando.




















