Con solo sus pulmones y una barra metálica, pescadores artesanales de Mazatlán mantienen viva una actividad que mezcla tradición, resistencia física y conocimiento del mar
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Sinaloa está más para las inundaciones que para los terremotos, dependiendo de la obra hidráulica estatal en lo urbano y en lo rural en una lógica de los suelos y en una logística de los asentamientos humanos, más por lo plano que por elevado de lo topográfico y lo geológico, más de la costa que de la sierra, en el trazado de las comunidades rurales y las ciudades urbanas, teniendo más espacio Los Mochis y Culiacán y Mazatlán en un espacio encajonado, lo que para Los Mochis y Culiacán son la dispersión de las inundaciones, para Mazatlán son la concentración de las inundaciones por los canales y los desbordes, los cortes y las desviaciones con la insuficiente e inútil funcionalidad del drenaje central y periférico, revolviéndose con el agua de lluvia, de mar y de las aguas negras con las basuras bajo y sobre la ciudad.
Para la Estrella de los Palacios, Mazatlán, ni siquiera es una inversión porque se vende y se compra al mejor y al peor postor inmobiliario turístico cultural espectacular, lo que las ganancias son para los empresarios hoteleros y restauranteros y las pérdidas para los ciudadanos municipales en los servicios públicos, porque son más concentradas las inundaciones y más selectivas las dispensas fiscales, favoreciendo las desviaciones en el arroyo Jabalines.
Los propietarios, los arrendadores y los desarrolladores turísticos-culturales espectaculares, del mismo sol y el diferente destino de playa con su mar de fondo, la belleza que no ha aprendido a serse y hacerse bella, cada vez de tabla roca, agrietada, hollada, revestida, inundada con aguas negras, basurienta, simulada y simulacrada, la presumen carnavaleada y carnavalesca, aromada con aroma de café el marino ambiental como de (Veracruz-Mazatlán a Marte), a guaneras y a heces fecales volanteadas por las fosas nasales, siempre y cuando, no se topen con las fosas clandestinas y comunes, la llegada de los precursores químicos para el fentanilo entre el cerro de El Faro, el fondeadero y las escolleras marismeñas-mazatlecas y el lavadero narcoempresarial hotelero y restaurantero por las bajuras y las alturas de las torres turisteras con sus supuestas tratadoras de aguas residuales, espumosas, espumantes y negras, oliendo a mares y a madres, saliendo de la mar la Venus de la Estrella, esplendente, luminosa, crepuscular, nocturnal, matinal, carnavalesca, carnavalera y espectacular como una niñata en el patio de una escuela primaria.
Entre el abandono y el entorno del puerto con la ciudad, el puente Juárez y el parque Bonfil, son el abandono en el pasado del presente, el Angela Peralta y la plazuela Machado, son el rescate en el presente y en el futuro-pasado del turismo cultural depredador de Olas Altas-Monos Bichis a la playa Brujas, son el contraoleaje de las aguas negras con las claras y las transparentes playas y arenas doradas y atléticas, las palmeras secas y las esculturas modélicas en el bestiario-vestuario diario de la misma ensimismación encimada en el impacto ambiental del salitre marino y humano con las ventilas de las ventanas en las torres irradiando a través del metal y el vidrio un sol con lentes oscuros, bronceándose como un cuerpo de puerco sancochado en las hormonas de su relax crepuscular.
En el intento de robo o de atentado a la camioneta blanca donde iba la nieta de derRocha Moya, un autobús resultó baleado, siendo parte del miedo y los heridos, Alejandro Sicairos, siendo ¿catastrofista y-o optimista? pone lo que supone es la situación en Culiacán, Sinaloa: “En medio del caos actual, el regalo a Culiacán tendría que ser el ejercicio particular o comunitario que dirima en qué lado vamos a permanecer: el de los catastrofista que hacen la función de amedrentar más de lo que el narco intimida, o el de los optimistas que postulan cómo salir de esto”.
Esperando que la president(a) del Estado-Yo Claudia, cuando esté mañana en Mazatlán, acompañada por el Tarriba del primer damo para que le diga lo que vea desde su alta-estatura de caballero presidencial, en lo que ella no se quede en medio del medio ambiente de las aguas negras y las basuras en la avenida de las torres y el pueblo bonito, sintiendo la paz turística cultural espectacular, porque en Culiacán lo que se siente es la paz sepulcral, pues la presidenta es más resiliente que resistente con la calma catastrofista y la cabeza fría optimista de los muertos, los feminicidios y los desaparecidos sinaloenses, lo que la otra niñata Alcalde de Morena es una guía de turistas porque la violencia en Sinaloa no ha mermado la militancia morenista, menos la arrogancia cínica ética y la soberbia hipócrita moral de l@s hij@s de La Chingada, cuidando a los manglares para que no sigan con los hábitos de tragarse las basuras y los plásticos de la simulación y el simulacro que tanto le preocupa y le ocupa a la presidenta del Estado-Yo Claudia el miedo-medio ambiente científico y de bienestar social con la paz sepulcral en el país de las sombras espectrales, Sinaloa, Mazatlán es el paraíso artificial de la simulación y Culiacán es el infierno del simulacro real.