Que las promesas no se queden en la mesa
El tema no es menor, para un destino turístico como Mazatlán, la seguridad en los accesos terrestres es clave. El propio sector empresarial ha señalado que cerca del 80 por ciento de los visitantes llegan por carretera.
Si la percepción de riesgo se instala en esos trayectos, el impacto se refleja directamente en la ocupación hotelera, en los restaurantes y en toda la cadena económica que depende del turismo.
Durante la reunión también se anunció el reforzamiento de la vigilancia con la incorporación de elementos del Ejército Mexicano en las carreteras.
Sin embargo, más allá de los anuncios y de las buenas intenciones, lo que realmente espera el sector productivo y la sociedad es que estos planteamientos no se queden únicamente en una mesa de trabajo
En Sinaloa no faltan más diagnósticos, lo que falta es que esas conversaciones se traduzcan en acciones concretas, en presupuestos asignados, en calendarios claros y en resultados medibles.
Hoy más que nunca, Sinaloa necesita que los acuerdos pasen del discurso a la ejecución, que las estrategias se materialicen en acciones visibles.
Porque al final, la confianza, tanto de los ciudadanos como de los turistas, no se construye con anuncios, sino con resultados. Y eso es justamente lo que se espera de lo que se habló en Mazatlán, que algo, al menos algo, se concrete.















