La Tepuza, otro rostro
COLUMNA DEL DOMINIO PÚBLICO
Administraciones pasadas conocieron del problema y de la necesidad, pero fueron omisas. Y los hombres y mujeres del pueblo de La Tepuza, municipio de Numarán, continuaron desplazándose kilómetros para atenderse médicamente.
Desde 2010, la construcción se quedó en obra negra, y con el paso de los años los muros se agrietaron y se vandalizaron ante la indiferencia de los gobiernos que llegaron y que después se fueron sin rescatar tampoco el proyecto.
“La infraestructura de salud, junto con la educativa, son pilares que logran elevar la calidad de vida y el desarrollo de la entidad”, les dijo el mandatario a los habitantes de esta pequeña comunidad, al entregar la obra el pasado 26 de mayo.
Ese día fue de fiesta para los pobladores de La Tepuza, quienes reconocieron que por primera vez ya no tendrían que viajar hasta La Piedad ante una emergencia médica.
La obra implicó una inversión millonaria aplicada en su rehabilitación y equipamiento, y desde entonces brinda atención a hombres y mujeres a quienes les ha comenzado a cambiar la calidad de vida.
Un gobierno sensible y visionario no es aquel que prioriza las obras de relumbrón, o aquellas que se proyectan en las grandes ciudades o núcleos urbanos para obtener un mayor impacto mediático y capitalizarlas, incluso en términos políticos.
No, un gobierno sensible y visionario es aquel que busca un alto impacto social, no mediático, con obras como el del Centro de Salud que le ha dado a La Tepuza, sin duda, otro rostro. (F)












