En Michoacán, sin registro de comida desechada
Pese a que en el estado hay programas de donación de comida para evitar desperdiciarla, no se sabe cuánta se desecha
Rosa Velázquez / El Sol de Morelia
Por ejemplo, si un producto se desperdició en campo porque se agusanó, ese no se puede recuperar, pero si solo fue afectado por la lluvia y se manchó, aún es comestible.
"Cuando el producto está en condiciones todavía, que no hay venta, pero está en una maduración; ese entra en el excedente y se dona. Lo otro, cuando se pudre y no hay nada que rescatar, se va directo a la basura", explica.
Tampoco cuentan con un proceso de composta, por lo que no hay mayor uso para los alimentos que cumplieron con su ciclo de vida antes de ser vendidos.
En los restaurantes se presenta otra fase, pues aunque compran lo justo para los platillos y anteriormente se consumía todo lo que ofrecían, con la pandemia la dinámica cambió. Además lo que toca el comensal debe desecharse, luego de sugerir que se lo lleve.
Mi Lola Cocina de la Abuela es un establecimiento con siete años en Morelia, donde sus encargados aseguran que se deshacen de lo mínimo, pues solo el 0.5% se va a la basura.
Previo a la pandemia, Mi Lola comenzó a distribuir alimento al Comedor Comunitario Emaús, Hospital Infantil y Civil, pero tras el brote por el Covid-19, la entrega se realiza en sus instalaciones de Camelinas y Altozano.
Lo cocinado son donaciones de sus clientes y el dueño del restaurante, lo cual generaba unos 45 litros de comida al día, no obstante, en los últimos meses han sido pocas las familias que acuden por alimento, compartió Nancy Herrejón, una de las gerentes.
Banco de Alimentos de Michoacán
En el país hay 55 bancos de alimentos que tienen la meta de acabar con la pobreza, el hambre o la desnutrición, pero la misión del Banco de Alimentos de Michoacán es utilizar la comida para desarrollar a las personas con sus programas.
De igual manera se acude a las tenencias con los paquetes de víveres, mismos que son elaboradas dependiendo lo patrocinado por las empresas y las frutas o verduras de la temporada, por lo que hay ciclos difíciles.
"Noviembre, diciembre, enero y febrero; esos cuatro meses no hay producción en campo. Entonces nos cuesta mucho trabajo entregar íntegramente las despensas, van un poco más chicas, comparado con las de mayo a junio", detalla Rodríguez.
Con el Día Mundial de la Alimentación se espera que la población haga conciencia sobre el destino de su comida y una nutrición más sana y equilibrada para todos.
























