elsoldemorelia
Locallunes, 1 de agosto de 2022

Enramadas de Lázaro Cardenas: lo que el mar se llevó

Pandemia de Covid-19 y fenómenos naturales golpean fuertemente estos negocios, que luchan por su sobrevivencia

César Cabrera / El Sol de Morelia

El recuento de los daños

“Es una amenaza (mar de fondo), un fenómeno que se da por el cambio climático, el descongelamiento de los polos; el agua se extiende al mar y se ha intensificado en algunos lugares”, consideró.

“Sería muy difícil de cuantificar los daños porque depende del tipo de construcción”, precisó.

Esta situación, a la par de la crisis económica por el Covid-19, provocó el despido de trabajadores.

PARA SABER

Desde el 2015, debido al fenómeno de mar de fondo los comerciantes han tenido que recorrer sus palapas y enramadas 50 metros

2022, más de lo mismo

“Ha estado lloviendo por la noche y por el día, llega poca gente, más que nada, turistas locales”, compartió.

Autoridades, sin atención

“Vino Protección Civil del Estado y dimos parte a Protección Civil Municipal; nos hicieron recomendaciones, como el poner una cinta para notificar la zona de alto riesgo, porque hay corrientes”, señaló.

Confía en que el Ayuntamiento de Lázaro Cárdenas se haga presente en la zona, pues de lo contrario, buscarán sostener un encuentro con el gobernador Alfredo Ramírez Bedolla, a efecto de darle a conocer la problemática que sufren.

¿A QUÉ SE DEBE?

Causas: el cambio climático, la construcción de escolleras en el recinto portuario o la destrucción de manglares y las presas

Según estudios, las presas de El Infiernillo y La Villita han provocado el retroceso de las playas

Para este citado estudio, también solicitarían el apoyo de universidades de la región.

“Lo que queremos como sector es que nos den una asesoría, que vengan a decirnos si podemos construir y con qué materiales; si es de quitar y poner (nuestros negocios) y trabajar por temporadas, como seis meses al año, y las demás estar a la deriva”, manifestó.

Insistió que si persiste la invasión de agua en sus enramadas “va a ser imposible permanecer aquí. No obstante, consideró que un enrocamiento podría ser una solución para ellos, ya que “se reduce la fuerza del agua y se evitan daños a las instalaciones”.

Pese a todo, hay condiciones

Aun cuando el panorama es adverso, tanto don José como doña Pánfila, afirmaron que existen condiciones para recibir a los turistas.

“Hay las condiciones para atender a la gente. Ahorita estamos esperando poder sacar el escombro y las varillas con maquinaria, nomás que haya condiciones para ingresar al mar”, añadió Pánfila Beltrán

Presas, el origen de caos

Para expertos como Luis Antonio Valdovinos Jacobo, director del Centro de Investigación Ambiental “Las Truchas”, este fenómeno que se presenta en las playas tiene un principal factor, que va más allá del calentamiento global.

No descartó que el cambio climático, la construcción de escolleras en el recinto portuario o la destrucción de manglares provoquen también esta situación, sin embargo, lo más palpable y con base a estudios, es la presencia de estas obras.

“No es un tema fácil, es complejo y tiene muchas aristas (…) no es que desaparezcan las playas, pero las afectaciones van a seguir; no se van a parar mientras no se tomen acciones. Van a seguir (las olas) empujando y sacando más (a los negocios)”, alertó.

Durante una década han presentado esta propuesta a las autoridades estatales, la cual nació de otro estudio levantado en 2002, sobre el riesgo de tsunamis en Lázaro Cárdenas, cuyos expertos alentaban “a hacer algo para proteger la playa”, recordó.

“Tenemos diez años con esta propuesta; la hemos presentado a dos administraciones estatales y nomás no ha hecho eco. Es por desinterés y más por desconocimiento; siempre lo hemos dicho, Lázaro Cárdenas solo existe para generar recursos”, criticó.

“En otro desastre ya no sabríamos a donde irnos; prácticamente desapareceríamos de la zona”

Pánfila Beltrán Arreola, dirigente de enramaderos de Playa Jardín y Eréndira

Estudios, el sustento

En el estudio citado por Valdovinos Jacobo, se menciona que ciertas porciones de esta parte de la costa michoacana “es muy inestable y la dinámica litoral ha modificado constantemente su traza”.

Sin embargo, su operación ha reducido el flujo sedimentario que, aunado al incremento en la altura de las olas, que van entre los 1.5 y 2.4 metros, terminan por “atentar contra la integralidad del delta del río Balsas y de las construcciones portuarias e industriales.

“Estos impactos se experimentan en la llanura deltaica del río Balsas”, concluye.

NOTAS RELACIONADAS

Más Noticias