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Localdomingo, 21 de julio de 2019

Guillen, ayuda sin mirar a quién

Los miércoles y viernes Julio reparte comida a las afueras del Hospital Civil

Paola Mendoza

A bordo de su camioneta Ford Ranger, Julio y sus cuatro ayudantes se estacionan en la zona para taxis de la entrada principal del Hospital Civil, echan el vehículo azul metálico para atrás.

Mientras tanto, la fila de personas que desean recibir el alimento se va extendiendo de la entrada a la vuelta del Hospital, hay quienes quieren hasta para llevar.

Animado y vivaracho, el panadero desenvuelve las corundas con gran rapidez, mientras su equipo se dispone a comenzar la repartición, todos acomodados en su comisión, quien sirve el agua, las corundas y por supuesto, quien le pone crema y salsa.

Chicos, jovenes y grandes llegan a las mesas dispuestas, recogen un pan, agua y su plato de corundas, algunos agradeciendo cordialmente, otros bendiciendo las manos que lo reparten mientras que hay quienes simplemente recurren a abrazar a Julio.

La comida es suficiente para alimentar al menos a 200 personas, pues Julio sabe que son muchas las personas que están pasando por un momento difícil y que su ayuda será para algunos, el único alimento que reciban en todo el día.

Al tiempo, uno de sus ayudantes transmite el acto en directo para sus seguidores de Facebook, pues el joven altruista cuenta con más de 20 mil seguidores en sus redes sociales que apoyan, desde lejos, el trabajo que este realiza.

“Esto es para toda la gente que está pasando un mal momento, gracias por brindarme su apoyo, tomarse el tiempo y mandarme un mensaje”, dice Julio a la cámara que sostiene su amigo Juan.

No cuesta nada ayudar

Día con día decenas de familiares y visitantes rondan los alrededores del Hospital Civil en la ciudad de Morelia, muchos de ellos en la espera del horario de visitas o el simplemente saber alguna noticia de su paciente a visitar.

Este joven altruista es el menor de cinco hermanos, nacido en el seno de una familia humilde, Julio nos relató que en su casa se enseñó a trabajar y aportar su parte, pues mencionó que fue a partir de los 16 años cuando él comenzó en el mundo de la panadería.

Así pues, ahora con un negocio propio y numerosos clientes, Julio se las arregla para balancear su trabajo, su vida personal y la labor altruista que realiza en las inmediaciones del hospital.

Empezando su día en punto de las 3:00 am, siempre con una gran sonrisa en su rostro, este panadero de tes morena, rasgos gentiles y barba bien perfilada, está dispuesto a donar su tiempo y recurso a quienes más lo necesitan.

Se dirige a su negocio, ubicado en la calle 06 de diciembre, colonia Independencia, donde comienza todo el proceso de preparación para llevar su producto reciben horneado a la tiendas que surte.

Luego pasa a recoger el pan dulce que elabora Eduardo y para las 7 am, ya se encuentra en la primera de las 80 tiendas a surtir.

“Me hice de mis clientes buscándole, navegándole, yo llegué ofreciendo mi producto en las tiendas, dando pruebas y como mi producto es del día, gracias a Dios, a la gente le gustó y ahí vamos”, apuntó.

Y es que, es a cuenta de su pequeño negocio que el joven obtiene recursos para poder llevar comida a quienes esperan a las afueras del hospital, esto además de donaciones de quienes se han sumado a la causa.

Para el joven panadero, las razones sobran al momento de ayudar al prójimo, sin embargo el motivo por el que comenzó con este servicio a los demás, fue la enfermedad de su hermana mayor, Guadalupe Guillén en el año 2013.

La idea nace desde que su hermana tuvo cáncer, estuvo mucho tiempo en quimioterapias… son muy malos momentos los que se viven, mi madre pasó mucha hambre y frío, mi padre, mis hermanos y es muy difícil

Las guardias eran sencillas, los padres de familia se turnaban los horarios durante el tiempo que iban a trabajar, mientras que los hermanos hacían lo propio, “Lupe”, como apoda de cariño a su hermana, nunca pasó un momento sola.

Es de ahí que, después de pasar por lo menos seis meses a las afueras del hospital, Julio y su familia se enfrentaron a la cruda realidad que viven diariamente a quienes esperan a sus familiares, motivo que lo llevó a querer ayudar.

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