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Localsábado, 5 de febrero de 2022

Misión del Valle, prácticamente en el abandono

El fraccionamiento cuenta con seis mil viviendas, de la cuales, mil 500 se encuentran abandonadas

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Víctor Ruiz / El Sol de Morelia

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-Nos vamos en mi carro porque al tuyo no lo ubican.

En una de esas calles se encuentra estacionada una patrulla de la Policía Michoacán y Alejandro explica que no son pocos los elementos de seguridad que viven en el fraccionamiento, pero que de poco sirve porque eligen no intervenir en los conflictos. Como en muchas partes de la ciudad, están rebasados por los grupos delincuenciales.

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-Buen día, ¿por qué toman fotos? - pregunta un tipo gordo sobre una motocicleta que se empareja al auto de Alejandro.

-Es para un reportaje periodístico… ¿si sabes quién soy yo? – responde Alejandro con un tono de voz que no deja espacio para la inseguridad y la duda.

-Sí sé quién eres y yo también te puedo demandar. Así que no me hables así que te estoy preguntando de buena manera.

-Yo también te estoy respondiendo de buena manera. Que tengas buena tarde.

-Chinga tu madre.

Tras el intercambio de hostilidades y el arrancón abrupto de la motocicleta, sólo me queda pensar que Alejandro no mentía cuando se autonombraba como alguien que venía del barrio y que había dejado el miedo en el pasado.

Acostumbrado a la escena, se ha tomado la situación con un dejo de diversión al tiempo que nos tranquiliza diciendo que no hay razones para temer. Como si el intento de intimidación hubiera provocado en él una motivación para aventurarse a lo temerario, nos conduce a la zona que el Consejo Vecinal tiene identificado como la de “raterillos”.

Situados alrededor de un camión de basura, al menos cinco hombres observan el transcurrir lento del automóvil de Alejandro mientras éste, fiel a su estilo, los observa parsimoniosamente hasta que finalmente se atreve a soltar un ligero pero contundente “buenas tardes”.

-Mira cómo tienen la casa llena de todo lo que se han robado-, expresa una vecina a Alejandro.

-Ellos son periodistas, ¿eh? - le responde en tono de advertencia.

Consciente de que se le ha escapado una verdad, no le queda de otra que asegurar que ella no tiene nada que temer y que, lo mejor, sería desalojar a esas personas. En efecto, la casa está atiborrada de ropa, juguetes, objetos de todo tipo y basura que ayuda a simular que se trata simplemente de otra vivienda abandonada.

Más que complicidad, en Misión del Valle lo que persiste es la omisión. Gran parte de los vecinos escogen el silencio como modo de sobrevivencia. Saben que si la vista se pierde en el horizonte cuando se presentan situaciones ilícitas, habrá más posibilidades de no ser víctimas de represalias.

-Después de que los políticos ganan las elecciones, ¿regresan a este lugar?-, le pregunto a Alejandro para tratar de entender por qué los avances en el fraccionamiento son tan lentos.

-Nunca… ¡ja, ja, ja¡- responde con una risa que ha aprendido a burlar a la tragedia.

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