Mi amigo Bernardo Téllez
Colaboré con él en la Fundación Carlos Castillo (Peraza) donde curiosamente alternamos tres veces en su dirección y como fuimos vecinos, solíamos ir después de jornadas de estudio y conferencias al barrio de San José a los “tacos”.
Bernardo fue un hombre de familia, no sólo vio por sus hijos, sino también por sus sobrinos y familiares. Dio ejemplo de vida cristiana, compromiso político y acción social. Dio testimonio de buen hijo, esposo, padre, hermano y abuelo.
Su militancia en la Acción Católica lo preparó para su intensa entrega al bien común, por lo que su obra política y social perdurará en los corazones de muchos de nosotros y en la sociedad entera.
Su partida al Padre celestial el pasado 9 de febrero nos sorprendió y conmocionó profundamente, pero los que tenemos fe, sabemos que las puertas del cielo se abrieron para él y aquí en la tierra la patria exclamó: “¡hijo mío de mi alma, así te quería yo!”
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