A Puerta Cerrada / “Las chamaquitas que se van con el novio”
Cuando un hecho reprobable se normaliza, el reclamo social que exige justicia disminuye. A eso le han apostado las autoridades en este país. Sean del color partidista que sean.
Con la desaparición de mujeres ocurre algo parecido.
Esa narrativa, construida desde las entidades gubernamentales, donde cohabitan las fiscalías y el poder judicial, mutila las posibilidades de hallar a tiempo y con vida a cientos de mujeres víctimas de desaparición forzada.
Que una niña de 13 años “decida” por presunta voluntad propia abandonar su casa para irse con un adulto de 22 no debe ser un hecho normalizado ni libre de suspicacias para las autoridades estatales.
Eso sucedió la semana pasada con Guadalupe N, una menor de edad de la colonia El Conde, ubicada al norte de la ciudad de Puebla, que había sido reportada como “no localizada”.
El suceso desencadenó acontecimientos desafortunados que alimentaron la narrativa de la autorresponsabilidad (en este caso de Guadalupe N) para exculpar a las instituciones de gobierno. Lo de siempre.
La fiscalía no dijo que el adulto de 22 fuese pareja de Guadalupe N, pero no hizo falta. En la narrativa de la que hablamos, armada, insisto, desde el poder, eso ya se da por sentado, que la chica que se va de casa lo hace, invariablemente, con el novio.
No, una menor de edad no se va por voluntad propia con el adulto que la manipuló. Eso puede ser un hecho constitutivo de un delito que muchas veces termina en explotación sexual.
@jorgerdz
















