La Amistad de Caín
A Edgar
Recordemos la Escritura (Gen. 4: 1-12), en la versión Reina-Valera:
Anotemos aquí, por otra parte, que el sustantivo ‘Abel’ posee los siguientes significados: aire humo, vanidad. Y coliguemos lo anterior con nuestra memoria de los versos del Eclesiastés (1: 2 y 11).
“Vanidad de vanidades, dijo el Predicador; vanidad de vanidades, todo es vanidad. (…) No hay memoria de lo que precedió, ni tampoco de lo que sucederá habrá memoria en los que serán después.”
Al hacerlo, obtendremos la proposición: ‘Toda la obra del hombre es vanidad porque vanidad es el hombre’. Y con ella en mente recordemos que así como Abel es un pastor de ovejas, Cristo es un pastor de hombres.
El crimen de Caín cierra el ciclo edénico, termina la alegoría poética de la agricultura como el reloj cósmico de los árboles que cantan y, en contrario, inicia el largo periodo de la vida del hombre en la ciudad.
Esto significa que comienza la vida política, la vida de la polis, el surgimiento del ‘Estado’ como tutor de las libertades individuales y castigador de las transgresiones a la ley por parte de los primeros ‘ciudadanos’.
Vanidad de Abel, insignificancia de Abel, fugacidad de Abel. Según la Escritura llegó a existir el linaje de los ‘Abelitas’ y, en cambio, se hicieron del gobierno de toda la faz de la tierra, de todo lo visible, los ‘Cainitas’.
Sin embargo, el pastor de la arcadia y el colérico de la polis son hermanos.