La calculadora, apoyo educativo
Se despertaron varios temores sobre la formación de los estudiantes, pues se creía que con las calculadoras evitarían a los alumnos, aprendieran las operaciones básica, los algoritmos y reduciría sus capacidad para pensar en el mundo de las matemáticas.
La calculadora, como dispositivo inventado para la rápida solución y resultados más acertados, recibe una información de entrada, la procesa en un corto tiempo y da una información de salida.
Algunos padres de familia y maestros, apoyan el planteando de ¿Qué daño puede hacer a los hijos o alumnos el uso de la calculadora?
Parece que la discusión se enfoca mal, pues la calculadora, por si sola, no causa ningún daño ni sirve sin un usuario que la haga funcionar. Es decir, pasa desapercibida.
Así, si un maestro solicita que se realice la operación y el alumno recurre a encontrar el resultado por medio de una calculadora, todo proceso intelectual se anula.
Los algoritmos son comprendidos por los estudiantes, pues seguramente los saben aplicar sin saber por qué funcionan, es decir, sin tener idea de las propiedades y como se aplican éstas en los algoritmos que se tuvieron que aprender de memoria.
Lo que si se debe dar sentido, que los estudiantes entiendan su funcionamiento, lo cual implica analizar varias formas de realizar las operaciones aritméticas.
Otras calculadoras permiten hacer operaciones, empleando números decimales y con varias cifras decimales, realizando una multiplicación o una división con números decimales.
Las calculadoras permiten a los estudiantes amantes de las matemáticas, jugar con cifras y cantidades que son de su preferencia e indagar en datos, para conocer los cambios que se presentan y obtener una solución de tal o cual tipo.
*Doctor en Educación.

















