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Ciencia y Saluddomingo, 29 de marzo de 2020

La cuarentena de Newton

El gélido invierno de 1664 contuvo la expansión de la peste, que resurgió en primavera.

Germán Martínez Gordillo / Sociedad Astronómica de Puebla Germán Martínez Hidalgo A. C.

Artículo No. 1216

En 1543 Nicolás Copérnico en su lecho de muerte, publicó De Revolutionibus Orbiun Coelestium, en donde colocó al Sol en el centro y la Tierra pasó a ser uno más de los planetas a su alrededor, fuera del privilegio central pensado durante siglos.

Cerraron las escuelas, universidades, templos y lugares de reunión. Se desconocía la naturaleza de la enfermedad pero sabían que la gente lo trasmitía. Los soldados tenían orden de tirar a matar allí en donde se reunieran cuatro o más personas.

En el otoño de 1665, Newton a sus 22 años, se encerró en la Universidad de Cambridge, con las ventanas tapiadas, abrazando la soledad, como muchos otros. En el confinamiento, Newton leyó, estudió pero sobretodo observó.

Isaac Newton de 23 años, partió a la granja familiar en donde pasaría los siguientes meses. Con más libertad que en Cambridge, Newton se paseaba por la granja, leía y reflexionaba.

Cuenta la leyenda que la caída de una manzana lo llevó a preguntarse por qué si la manzana caía la Luna no lo hacía. Qué la mantenía allá arriba en aparente trayectoria en torno a la Tierra.

En los años de cuarentena, Newton también dedujo el teorema del binomio, sentó las bases de la mecánica clásica, en donde presentó las leyes que llevan su nombre.

1. Todo cuerpo en reposo o movimiento se mantiene así, a menos que actúe sobre él una fuerza externa.

2. La fuerza es directamente proporcional a la masa por la aceleración, y

3. A toda acción le corresponde una reacción de igual magnitud pero de sentido opuesto.

Años después y tras revisiones, Newton publicó sus descubrimientos en las obras: Teoría de Fluxiones, la Óptica y Philosophiae Naturalis Principia Mathematica.

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