¿Exprés o “shot”? | El Rincón de Zalacaín
“El amor debe ser como el café. A veces fuerte y otras dulce"
Jesús Manuel Hernández
En estos espacios se dan cita las nuevas generaciones, los turistas de todas partes del mundo, quienes encuentran los mismos productos, las mismas facilidades, el mismo estilo de consumo de café, no importa el toque personal, menos el sabor gourmet de cada cafetero.
Zalacaín reiteró la respuesta “un exprés”.
Con lo cual el diálogo derivó en otro asunto, el supervisor dijo: “¿lo que usted quiere es un ‘shot’ de café?”
Y el aventurero respondió con cierta ironía “¿usted quiere darme un disparo de café?”.
[caption id="attachment_766094" align="aligncenter" width="640"] Foto: Jesús Manuel Hernández[/caption]
En fin, le sirvieron el exprés en un vaso enorme, donde el llamado “shot” fue completado con agua caliente, como si de una infusión de calcetín se tratara.
Un exprés bien preparado se demuestra cuando en la taza se puede diferenciar la crema, en la parte superior, donde se pueden observar las burbujas de dióxido de carbono, o sea, la espuma de color claro y por debajo el líquido de color oscuro e intenso.
El sabor del exprés depende por tanto de la frescura del café, del molido, de la dureza del agua, de la máquina donde se prepara.
Ahora bien, el “ristretto”, es un expreso concentrado, hecho con la misma cantidad de grano de café, pero con la mitad del agua, clásico en Italia para un consumo rápido y cuyo efecto en el organismo es notable.
Zalacaín recordó una receta atribuida a Julio Breteuil, antiguo jefe de cocina francés quien colaboró en la edición de “El Cocinero Europeo”, editada en París a finales del siglo XIX, se denominaba “Café según el método antiguo” y decía así:
Ésta sin duda, pensó Zalacaín, es la forma más cercana a la preparación del llamado “café árabe” o “turco”.
En fin, experiencia negativa para el aventurero quien no pudo avalar las nuevas tendencias donde un exprés, ha dejado de serlo, para convertirse en un vulgar americano.
Ciertamente como asentara el poeta, escritor satírico y dramaturgo francés, George Courteline: “Se cambia más fácilmente de religión que de café”. elrincondezalacain@gmail.com